martes, 30 de septiembre de 2014

Capítulo 36: Nosotros + Epílogo

¡Hola lectores! Aquí está el capítulo final, ¿suena raro verdad? Después de casi dos años de andadura por el mundo blogger aquí se termina una etapa de mi vida. En realidad hace ya unos cuantos días (bastantes) que lo tengo escrito, pero no me atrevía a publicarlo, no me gustaba, solo le encontraba fallos, pero supongo que también era porque no quería que esto se acabara.
Ha sido un tiempo maravilloso, cuando creé este blog nunca pensé que llegaría a escribir una historia, realmente nunca antes había escrito nada. A pesar de que muchos capítulos son un poco penosos de más (sobretodo los primeros) siento algo de orgullo cuando los leo, puede que algún día la reescriba entera pero por el momento la voy a dejar reposar.
Tampoco había pensado que duraría tanto, al principio iba a a ser una historia corta de no más de cinco capítulos, se me fue un poco de las manos...
Quiero agradecer a todas las personas que alguna vez decidieron hacer click y visitar el blog, a todos los lectores, a las personas que con sus comentarios me daban ánimos y me hacían sonreír. Este capítulo es para todos vosotros.
Y aunque mis ausencias (muchas y largas) han hecho que esto este muy muerto me prometí a mi misma que acabaría la historia y lo hice.
Puede que esto suene a despedida y no tengo claro si de verdad lo es, no tengo intenciones de cerrar el blog por el momento, no sé si darle otro uso (había pensado en hacer reseñas pero... no me convence la idea), si al final hago algo lo veréis.
Pase lo que pase voy a seguir escribiendo, me gusta. Es así de simple, sin importar lo mal o lo bien que se me de. Por ahora no tengo ni ganas ni ilusión para crear un blog nuevo para otras nuevas historias, y creo que este está más que usado en ese aspecto, sin embargo tampoco lo descarto.
En fin no sé que más decir, así que os dejo con el capítulo 36 y con el epílogo (si son las dos cosas porque si las hubiese separado no la terminaba ni en otros dos años) y como siempre espero que os guste y que comentéis :)
P.D: Si os habéis leído todo el rollo tenéis un lugar en mi corazón ^^

Hubo una época, cuando tenía alrededor de ocho años, en la que a mi madre le dio por tejer. Tejía de todo, bufandas, gorros, jerséis... a mi me encantaba una bufanda en distintos tonos verdes, la llevaba a todas partes durante el invierno, era como tener un trozo de mi casa cuando iba al colegio o a cualquier parte. Ahora mismo me gustaría tener algo parecido, algo con lo que identificarme aunque solo fuera por un par de segundos.

  Eso fue lo último que cruzó mi mente antes de caer en un inquieto sueño que fue interrumpido por los gritos de un par de locos destrozando una de mis canciones favoritas, Do I Wanna Know de Arctic Monkeys, sus gritos provocaban que la canción me retumbara en la cabeza, pero a pesar de eso me uní a sus cánticos. “Crawling back to you, Even thought of calling when you’v had a few? Cause I always do, Well baby I’m too busy being yours to fall for somebody new, Now I’ve thought it through, Crawling back to you”

  En cuanto la canción acabó no pude evitar que me diera la risa, era como si saliera de lo más profundo de mi. No sabía porque reía, supuse que por no llorar, pero a los pocos segundos los dos me imitaron ignorando que sonase como una psicópata.

-¿Y bien? ¿Dónde vamos?- pregunté una vez conseguí calmarme.

-Es una sorpresa, si te lo dijera no tendría ninguna gracia- respondió Pedro.

  El coche siguió su tranquilo camino y volví a quedarme dormida con el suave sonido del motor de fondo.

  Algo parecido a olas rompiendo en el mar hizo que abriera los ojos de golpe, un mar enfurecido se veía a través de las ventanillas y era incapaz de creer que estuviera allí. Recordaba ir a ese mismo lugar en una excursión del colegio, siempre me había gustado ver las olas chocar contra las piedras, el color turbio del mar en las zonas profundas, y la enorme sensación de vértigo al estar a punto de caer en ellas. Lo que no entendía era como ellos habían descubierto este lugar, no recordaba habérselo mencionado a ninguno de los dos. Por una vez no me importó en absoluto.

  Empecé a caminar por el sendero claramente marcado hasta llegar al final del cabo, la sensación era abrumadora pero no me moví. Me quedé quieta con los ojos cerrados mientras escuchaba el sonido de las olas y sentía el olor del mar penetrar en mis fosas nasales. Fue como si el simple hecho de estar allí limpiara mi mente haciendo que las ideas se aclaran y volviera a tener el control sobre ellas.

  Javier apareció a mi lado sacándome de mis pensamientos, sin palabras, solo agarró mi mano alejándonos de aquel lugar algo peligroso para terminar sentados en el medio del polvoriento camino.

-Deberíamos hablar, en algún momento- dijo titubeante.
-No sé realmente de que quieres hablar- respondí con cansancio.

-¿Te dice algo la palabra nosotros?

-Ya no hay un nosotros Javier, lo hubo no lo negaré, pero seguiste adelante, rehiciste tu vida con otra chica y no te culpo. Desaparecí olvidándote, olvidándonos.

  Notaba las palabras amargas al salir de la garganta, pero sentía que era lo que debía hacer. No podía volver cuatro años atrás en el tiempo, era tarde para ese nosotros por el que en aquel tiempo hubiera dado cualquier cosa. Sin embargo no lo hacía ahora. Somos personas diferentes a aquellos jóvenes que intentaban tener una vida normal a pesar de vivir bajo amenazas. Él tenía una novia a la que seguro que quería y yo, bueno, yo me había mudado, trabajaba a tiempo parcial en una cafetería, estudiaba algo que me gustaba, y lo más importante, era feliz. Más bien creía serlo hasta hacía un par de días, ahora ya no podía estar segura.

-¿Estás dejándome otra vez?-preguntó después de un largo silencio.

-No creí que hubiésemos vuelto en ningún momento, yo no salgo con chicos con novia.

-Deja a Marta fuera de esto, esto es entre tu y yo, entre nuestros sentimientos, esos que nunca llegaron a irse en todo este tiempo.

  Antes de poder replicar agarró mi cara entre sus manos y me besó. Era totalmente consciente de lo que estaba haciendo. Era consciente de su mano en mi pelo, de cómo nuestras bocas intentaban decir lo que nosotros no podíamos, de cómo sentía el muro que protegía mi corazón desmoronándose una vez más.

-De ningún modo iba a dejarte marchar de nuevo sin despedirme- dijo separándose abruptamente.

  Después de aquello volvimos al coche y Pedro siguió conduciendo hasta llegar a mi casa. Ahí me despedí de él y le di las gracias por todo lo que había hecho por mi, tanto en el pasado como ahora. Antes de empezar a caminar di una última mirada en esa dirección para encontrarme con los ojos de Javier, observándome como tantas veces hizo, se despidió con un ligero movimiento de cabeza y el coche siguió su camino. Ahora era el momento de que yo siguiera el mío.

  Me pasé varios días llorando sin control, me dormía llorando y me levantaba llorando. Nadie entendía el motivo, ni yo misma lo hacía, hasta que una semana después me desperté con los ojos completamente secos y una enorme sonrisa en la boca. Ese día salí a la calle por primera vez en un tiempo, salí a pasear, hice la compra, cociné uno de mis platos favoritos, llamé a mis preocupados amigos y salimos a celebrar el fin de las lágrimas y del verano.

Epílogo

  La vida es más complicada de lo que la sociedad intenta hacer creer. No es justa, y lo de que a las personas buenas deberían sucederles cosas buenas es una completa mentira.

  Durante cuatro años sentí como si mi vida fuera un puzzle sin resolver, como si le faltara una pieza para conseguir la visión global y lograr entenderlo todo. Aquel día obtuve esa visón, fue exactamente eso, encontrar la pieza que faltaba.

  A veces me preguntaba que habría pasado si John nunca se hubiese cruzado en mi vida, si nunca le hubiera escrito una carta a Lucas, si él nunca fuese secuestrado, si nunca hubiera hablado con Javier si mi padre hubiese sido una persona normal.

  Las decisiones son lo que nos determinan, lo que nos hacen ser como somos y por mucho que nos gustaría no podemos controlar el destino ni retroceder en el tiempo para evitar los errores.


He sido valiente, he tenido miedo, he reído, he llorado, he odiado, he amado, pero por encima de todo he vivido.


Y esto ha sido todo queridos amigos, aquí se acaba la historia que empecé en diciembre de 2012 y termino este último día de septiembre de 2014 justo antes de empezar una nueva etapa de mi vida que puede depararme muchas cosas diversas.

P.D2: Esta es la canción que cantaban Alicia, Javier y Pedro.





Y ahora si que me despido, muchos besos y que os vaya muy bien (si me estoy poniendo emotiva) ;)

martes, 22 de julio de 2014

Capítulo 35: La cruda realidad

¡Hola! Aquí llega el capítulo 35, por fin conseguí terminarlo. El siguiente no sé cuando podré publicarlo, pero no estará antes del próximo mes. Hoy no tengo mucho más que contar así que como siempre espero que os guste y que comentéis :)


El viaje fue incomodo y raro, intenté aprovechar el tiempo para dormir sin resultado. En algún momento paramos en una estación de servicio y tras un café doble y tres donuts la vida se veía menos gris.

Sobre las once y media llegamos a mi antigua cuidad, me alegraba reconocer algunas de sus calles, sin embargo no recordaba nada del lugar al que finalmente nos dirigíamos.

Seguí a Pedro a través de una oxidada escalera y después de tocar el timbre esperamos. Me dije a mi misma que debía relajarme, pero dudaba que pudiera volver a hacerlo nunca más. La puerta se abrió  y un chico pasó su mirada de Pedro a mi mientras clavaba sus dedos sobre el marco de la puerta.

-Alicia... tus... tus ojos siguen siendo tan verdes como los recordaba- dijo con la voz rota al terminar la frase.

Antes de poder contestar me estaba abrazando y yo mantenía mis brazos estáticos a ambos lados de mi cuerpo sin saber que hacer ni decir, Pedro le susurró algo y entramos. El apartamento era completamente diferente a la fachada exterior, tenía un aire bohemio y muchos muebles de color blanco.

Sentada en un sofá estaba una rubia de mirada alegre que parecía sacada de los felices años veinte, calculaba que tendría un par de años más que yo y le di una mirada a Pedro para saber si a ella también tendría que conocerla. Un leve movimiento de cabeza me hizo entender que no, pero seguía sin saber quien era esa chica que tanto daño estaba haciendo a mi autoestima.

-¡Pedro! Hacía meses que no te veía- saludó con voz cantarína levantándose del sofá.

-¿Qué tal estás Marta?

-Estupendamente- contestó con una enorme sonrisa- Oh, no estoy segura de que nos conozcamos.

-Eh, no, soy A...- Es Cristina, mi novia- cortó Pedro.

La conversación siguió sobre la sorpresa de la tal Marta acerca de nuestro “noviazgo” y minutos después se fue dejándonos a los tres muy incómodos.

-Bueno, ¿y quien era?- pregunté intentando romper el hielo.

-Mi novia, Marta es mi novia- murmuró Javier.

Algo amargo se cocía en mi interior, algo como celos, aunque era absurdo tenerlos ya que no recordaba nada de aquel chico, ¿o lo hacía? Levanté la vista hasta sus ojos y sentí la, ya familiar, sensación de un flashback.
*
Mi versión joven estaba en una cama de hospital, había tubos saliendo de uno de sus brazos y estaba acompañada por un chico. Podía apreciar la lucha interna que ella tenía, quería hacer algo pero no estaba segura. Antes de pensarlo mucho ambos se fundieron en un beso y la cara del chico se volvió- nítida, era Javier.
*
-Eh, Alicia, vuelve a la realidad- dijo Pedro chasqueando los dedos delante de mi cara.

-¿Otro flashback?- preguntó con cara de interesante que no desapareció tras un asentimiento por mi parte.

-Sabéis, sois dos chicos, nos os recuerdo, yo soy una chica y no tengo porque contaros todo lo que veo.

-¿Nos besábamos?-preguntó Javier con cansancio, al ver mi cara de incredulidad continuó- ¿Era en tu casa? ¿En la mía? ¿En la calle? ¿En el hospital? ¿Tal vez cuando dormimos juntos?

Quería pegarle fuerte, sin embargo me mantuve en mi sitio sintiendo el calor avanzando por mi cara mientras ellos dos se reían.

-Esto fue un error, no debería haber venido- contesté dirigiéndome a la puerta.

-Espera- dijo Javier impidiéndome abrir la puerta.

-No, suéltame y vete a buscar a esa novia que no puede saber quien soy- estaba hablando sin control, olvidando los filtros que evitaban que dijese tonterías .

-Pedro, vete a por algo de comer- dijo Javier.

-Está bien, ¿alguna petición?

-¿Puedes traer una hamburguesa de pollo, patatas gigantes y dos donuts de chocolate rellenos de crema?- pregunté con tranquilidad antes sus cara asombradas.

-Supongo, en fin volveré cuando lo consiga- respondió resoplando.

En cuanto salió por la puerta sentí la incomodidad instalada en el salón, camine hacia el sofá sin entender porque seguía allí y no me había marchado.

-Estás celosa- afirmó Javier con una media sonrisa en los labios.

-Yo... creo que es posible, aunque no te recuerdo y no tengo derecho a estarlo.

-Parte de ti lo hace, bueno ¿lista para empezar?

Y la historia comenzó, era absurda, surrealista y sin ningún sentido, pero de alguna manera había ocurrido. Durante una breve pausa observé mi mano derecha agarrada a su brazo, iba a retirarla pero lo impidió. Se giró de forma que nuestros ojos quedaron al mismo nivel, el corazón me latía con fuerza y notaba como nos íbamos acercando poco a poco, con una mezcla entre temor y urgencia que la parte racional de mi cerebro no comprendía, entonces me aparté.

Salí disparada del sofá y entré en una habitación que creí que era el baño, pero que resultó ser un lugar para guardar trastos. Resbalé hasta el suelo y sentía las lágrimas deslizarse por mi rostro, mi visión empezó a volverse borrosa, el aire era insuficiente y me arrepentí con todo mi ser de haber empezado esta absurda búsqueda de recuerdos.
*
Estaba casi segura de que había gritado, era como estar dentro de una película observando los acontecimientos suceder pero sin poder hacer nada.
Al principio todo estaba oscuro y lo máximo que podía apreciar eran sombras de objetos diversos, poco tiempo después sentí una puerta abrirse y las luces se encendieron. Mi versión joven caminaba al lado de una chica con cara de perturbada, en ese instante la reconocí y lo relacionado con ella se aclaró en mi mente igual que niebla disipándose.
Todo vino de golpe, el mundo se tambaleaba, la historia cobraba sentido poco a poco y lo único que sentía era un vacío profundo y oscuro.

-¿Te crees muy lista no es así?- escuchar la voz de John de nuevo hizo que empezara a temblar.

-No me lo creo, lo soy-contestó Alicia con arrogancia.

-Teresa, haz los honores- replicó él sin mirando hacia una jeringuilla.

Teresa la agarró y se dispuso a sacar sangre a su antigua amiga, después de cuatro tubos presionó una gasa en la zona y la aseguró con esparadrapo con la facilidad de quien ya lo había hecho más veces, y así era.

-El plan está en marcha, si como es obvio tiene el gen podremos pasar a la siguiente fase, si no lo hace...- Si no lo hace esperaremos- cortó otro de los ayudantes, ahora sedadla.

La habitación se fue vaciando lentamente hasta que solo quedaron una inconsciente Alicia, John y un par de ayudantes entre los que se encontraba Pedro, horas después John fue a observar el resultado de los análisis dejando a los jóvenes al cuidado del cuerpo. Un par de golpes bastaron para dejar en el suelo a los demás y Pedro, que ya se había encargado de coger los medicamentos que Alicia necesitaba, cargó con el cuerpo y salió corriendo de allí.

Consiguieron salir del edificio y cuando estuvieron a una distancia prudente empezó a administrarle los específicos para que su vista regresase, la conciencia volvería por si misma en poco tiempo.

Mientras arrancaba trozos de hierba Pedro se dio cuenta de que lloraba, lloraba de rabia y frustración por que gente inocente estuviera encerrada y sufriendo por culpa de TJT. Finalmente Alicia despertó y su alegría por volver a ver fue cortada al escuchar ruidos, se escondieron detrás de un árbol y vieron como John y sus amigos estaban a escasos metros de ellos armados con pistolas.

-Ahora que te hemos encontrado vas a explicarnos a todos porque no tienes lo que estamos buscando- dijo Teresa apareciendo a sus espaldas.

-No sé de que hablas- respondió Alicia con tranquilidad.

-Si lo sabes- gritó Teresa fuera de si al tiempo que la apuntaba con una pistola.

Todo el mundo se quedo callado en ese momento, solamente se oía a los pájaros volar de unos árboles a otros. Alicia estaba calmada, sabía que iba a morir, lo sentía y por esa razón, como nada importaba, se movió. Empezó a dar patadas y puñetazos al aire dejando a todos lo presentes pasmados, hasta que gritó y las dirigió hacia la portadora de la pistola. Comenzaron una pelea, se tiraban del pelo rodaban por el prado, como dos personas a las que se les habían cruzado los cables, algo que no se distanciaba mucho de la realidad.

La pistola de Teresa salió disparada en algún momento y Pedro aprovechó para cogerla, poco después ambas chicas pararon de pelear y, aunque estaba exhausta, Alicia se levantó y fue al encuentro de Pedro. Por desgracia había alguien más, como no podía ser de otra forma se encontró cara a cara con John.

-Tu familia es especial, ambas partes tienen un coeficiente intelectual superior a la media, muy superior, al juntarse podían pasar muchas cosas diferentes, alguien normal, alguien algo superior, o tú. Más bien lo que creíamos que tú eras, la hija mayor debía de ser poseedora de una inteligencia nunca vista hasta el momento, todo indicaba a que era así, con lo que le inyectamos a tu madre durante el embarazo debería de haber sido así,  creíamos que aún no se había manifestado, pero no lo tienes-dijo John calmadamente.

 Los ayudantes se acercaron formando una especie de tapón que les impedía la visón de cualquier otro cosa distinta de aquellos cuerpos, comenzaron a gritar ordenes unos a otros y Pedro supo que era el momento de actuar.

-Todo el mundo quieto, acercaros un centímetro más y os juro que la mato para que os quedéis sin plan y tengáis que buscar otra forma de joder la vida de la gente- gritó Pedro apuntando a Alicia directamente en la cabeza.

Fue como si todo se volviera negro, solo se oían disparos, y gritos desgarradores que hacían que el corazón se encogiera. Alicia estaba agachada detrás de una roca, había conseguido llegar a ella en el momento del comienzo del caos. Pedro, por el contrario, no tuvo tanta suerte y fue esposado y metido en un camión que lo llevaría a cualquier parte.

Puede que fuera la adrenalina, pero en ese momento Alicia sintió como desaparecía la pasividad, no iba a dejar que la mataran. Iba a luchar.

Se levantó, salió de detrás de la roca y fue directa al caos, pero antes de poder si quiera acercarse sintió como era esposada y como una jeringuilla se hundía en su brazo haciendo que perdiera la conciencia de nuevo.

Cuando despertó estaba atada a una camilla, intentó forcejear pero fue completamente inútil. John apareció a los pocos minutos y se sentó al lado de la camilla.

-Tenia grandes planes para ti, cuando te hiciera cooperar ayudarías a los técnicos y crearíais lo necesario para acabar con todos nuestros enemigos. Ahora, sin embargo, eres completamente inútil y sabes demasiado, ¿qué se supone que debo hacer contigo?

-Dejarme salir de este sitio para que pueda volver a mi vida es una buena opción- aventuró Alicia siguiéndole el juego.

-Eso no va a ocurrir del todo, tengo en mi poder un suero capaz de borrarte la memoria. Así podrías volver a tu vida de siempre sin ningún recuerdo que nos involucre- contestó John.

-Lo dices como si mi opinión tuviera valor, ¿de verdad crees que a estas alturas me importa algo de lo que me puedas hacer? Lo único que espero es no volver a verte jamás.

-Jamás digas jamás querida Alicia, jamás digas jamás.
*
-Tenemos que llamar a emergencias, lleva casi media hora inconsciente-dijo Javier

-¿Y qué les decimos? ¿Qué no la despierten porque está recordando lo que le obligaron a olvidar?

Estaba escuchando voces, quería incorporarme y abrir los ojos pero una parte de mi seguía aún en otro mundo.

-Está llorando,¿por qué está llorando? Dame un móvil ahora mismo- ordenó Pedro

-Espera, se está moviendo, creo que recupera la conciencia.

-Échale más agua, puede que ahora funcione.

-Parad...parad es...estoy aquí- dije lentamente.

-Alicia abre los ojos, no estarás aquí hasta que no los abras- contestó Javier con urgencia en la voz.

Poco a poco fui abriendo los ojos, estaba tumbada en el suelo del baño, rodeada de toallas húmedas y con el rostro y parte del cuerpo empapados. Ahora lo del agua tenía más sentido.

Lentamente conseguí incorporarme y entre los dos me llevaron con un cuidado excesivo al salón y me obligaron a comerme un donut, algo que no consiguió sacarme de mi estado de estupefacción.
Estaba confundida, muy confundida, y alterada, además era incapaz de creer que todo eso hubiese pasado.

-¿Qué pasó después de que te metieran en el camión?- le pregunté a Pedro

-Me llevaron a una de sus bases y de una forma que no incumbe a nadie conseguí escapar, ¿cómo sabes eso?

-Lo vi todo desde una perspectiva exterior, como si estuviera viendo una película. Hay algo que necesito saber, ¿John está muerto?

-Nadie lo sabe, se encuentra desaparecido, puede estar en cualquier parte-contestó Javier.

-Creo que debo irme a casa y asimilar todo lo que pasó en aquel tiempo- dije de golpe.

Para mi total sorpresa ninguno dijo nada, se levantaron y fuimos hasta el coche de Pedro. No entendía que pintaba allí Javier ni que era lo que estaban planeando, pero mi cansado cerebro había tenido bastantes elucubraciones por un día y decidí que era el momento de dejarlo estar.

miércoles, 16 de julio de 2014

Premios

¡Hola! Aquí estoy de nuevo, casi no recuerdo la última vez que publiqué algo, pero ahora se acabaron las clases, los exámenes, el estudiar y soy libre como un pájaro. Bueno soy libre desde hace dos semanas pero estaba completa y absolutamente agotada para hacer algo que implicase usar mucho el cerebro. El capítulo 35 (penúltimo capítulo) ya está escrito, solo le faltan un par de detalles así que lo publicaré esta semana. Venga que me voy por las ramas, hoy estoy aquí porque Elena Darson me nominó, hace ya un tiempo, a los premios Liebster Award y a los Premios Dardos. No voy a seguir con la cadena pero si alguien quiere hacer los premios es libre de usar las preguntas que me hicieron a mi.

Liebster Award

Normas:

  • Agradecer al blog que te nominó
  • Responder a sus 11 preguntas
  • Nominar 11 blogs
  • Avisar a los blogs nominados
  • Hacerles 11 preguntas
Como ya he dicho a estos premios me ha nominado Elena Darson, a quien se lo agradezco mucho y quien tiene un blog fantástico.

Preguntas:

  • ¿Libro o película? ¿Por qué?
Si estamos hablando escoger entre una adaptación cinematográfica y el libro en el que se basa, entonces escojo libro sin ninguna duda. Siempre será más real, tendrá todos los detalles y eres tu quien se imagina los escenarios y los personajes.
Si se trata libros o películas en general la respuesta tampoco varía, no soy mucho de películas y prefiero pasar un buen rato leyendo que mirando una.

  • Si pudieras casarte con un personaje de un libro, ¿cuál sería y por qué?
Puees, yo siempre digo que no me voy a casar nunca, pero si en algún momento se inventara una máquina para sacar personajes ficticios secuestraría a Peeta y entonces lo obligaría a casarse conmigo.

  • ¿Cuál es el último libro que te has leído?
El último que leí por primera vez fue Ana Karenina, después releí Divergente e Insurgente.

  • ¿Cuál es tu color favorito? ¿Te recuerda a algo/alguien?
Mi color favorito es el morado y no me recuerda a nada concreto.

  • ¿Verano o invierno?
Sin ninguna duda verano.

  • ¿Te gustaría publicar un libro algún día?
Gustar por supuesto que me gustaría, pero no es algo que vaya a suceder y ni siquiera lo veo como un sueño.

  • ¿Qué harías durante un día si tuvieras todo el dinero del mundo?
Compraría todo lo que se me pasara por la cabeza.

  • ¿Cuál es tu serie favorita? ¿Y tu personaje de ella?
Solía decir que mi serie favorita era Anatomía de Grey (de ahí saqué parte del nombre de blogger) pero actualmente no me gusta por donde tiraron y en mi opinión debería de haber acabado hace tiempo. Veo muchas series, crónicas vampíricas, pequeñas mentirosas, la chica invisible, the originals, teen wolf... más las muchas que se me pasan, las que ya vi enteras y un larguísimo etc. Pero si en este momento exacto tengo que elegir una me quedo con Shameless (la versión estadounidense) y el personaje sería Fiona.

  • ¿Lluvia o Sol? ¿Por algo en especial?
Me gusta mucho más el sol, porque lo asocio con el verano, el buen tiempo y parece que levanta el animo.

  • ¿Qué no podrías dejar de comer?
Chocolate.

  • ¿Cuál sería tu regalo perfecto?
Cualquier libro que no tenga en mi estantería o entradas para el concierto de algún grupo o cantante que me guste.


Premios Dardos





Normas:

  • Incluir imagen del premio
  • Agradecer y enlazar al blog que te nominó
  • Enlazar 15 blogs más


Hasta aquí la entrada de hoy, nos vemos pronto con la primera parte del final. Besos ;)

martes, 3 de junio de 2014

Capítulo 34: Recuerdos

¿Hola? ¿Hay alguien? Si, soy yo, después de haber desaparecido (otra vez), podría contaros mis múltiples inconvenientes para publicar, pero hoy no lo voy a hacer porque estoy muy cansada.
Lo curioso es que cuanto más tengo que estudiar más me sale la vena creativa por lo que aquí está el capítulo 34. Iba a ser mucho más largo, pero decidí publicar lo que tenía porque llevaba mucho sin hacerlo. Bueno aquí lo dejo y como siempre espero que os guste y que comentéis :)
P.D: no soy muy fan de eso de poner trazos de canciones al empezar un capitulo, pero este me encanta y no me pude resistir ^^


“I’m in the foreign state, my thoughts, they slip away, my words are leaving me,
they caught an airplane, because I thougt of you, just from the thought of you”

Wings, Birdy

4 años después


La estación de tren siempre había tenido algo, puede que fueran los frescos de las paredes occidentales o el aire de otra época que inspiraba, no lo sé. Después de un mes en Europa apreciaba aún más los detalles de aquel antiguo mercado que ahora tenía un uso muy distinto.

A pesar de todo la cuidad me seguía pareciendo nueva, cuatro años en ella no eran suficientes para que me sintiera parte de ella por completo. Con mis veintiún años era un proyecto de química -quien lo hubiera dicho en el instituto- y tras mucho insistir mis amigos me habían convencido para ir de viaje por diversos lugares de Europa.

Me encontraba mirando el panel que marcaba el tiempo para la llegada del próximo autobús pensando solamente en las ganas que tenía de llegar a casa y dormir en mi cama. Alguien me golpeó en el hombro y nada más girarme una imagen apareció en mi mente, un hombre sosteniendo una pistola y apuntándome. Instintivamente empecé a retroceder sin entender que era lo que me acababa de pasar. Agarré las maletas y caminé insegura hacia el autobús que se acercaba sin dejar de pensar en la imagen, especialmente en la cara aterrada que tenía aquella versión de mi.

Tenía que ser cosa del cansancio, o el recuerdo de alguna pesadilla, no existía otra explicación. Intentaba convencerme de ello, pero sabía que no era cierto, sabía que había otra, la posibilidad de que tuviera algo que ver con las “lagunas” que tenía sobre el verano de hace cuatro años, ¿podía haber pasado eso de verdad? Tampoco tendría sentido, ¿por qué iba alguien a apuntarme con una pistola? Un escalofrío recorrió mi columna vertebral, sabía que se me escapaba algo, podía sentirlo en mi interior, como si estuviera luchando por salir. Pero no lo hizo.

Lo que en mi mente iba a ser un reencuentro fantástico con mi cama en realidad se convirtió en una noche de insomnio mirando al techo mientras pensamientos de pistolas rondaban mi cansado cerebro que solo quería olvidar el jet-lag y dormir. Las primeras luces del día salieron cuando el cansancio ganaba la batalla y en ese preciso momento otra imagen me asaltó, en ella mi versión joven estaba pegando a otra chica que no reconocía.

Eso fue suficiente para que el miedo se instalara en mi interior, seguía sin saber si algo de eso había ocurrido, pero algo parecido a  un presentimiento me decía que si. Sin saber a donde ir dejé que mis piernas se movieran por las calles llenas de niebla matinal, hasta que levanté la vista y observé el imponente edificio azulado de la estación de tren.

Las ocho de la mañana no era la hora en la que esperaba encontrarla concurrida, sin embargo algunas personas hacían cola para sacar billetes o para esperar su tren. Seguí caminado despacio para poder mirar con cuidado los dibujos del techo.

 -Sabía que volverías aquí-una voz masculina me sacó de mi embelesamiento y me giré con cuidado preparada para correr si era necesario.

 -¿Quién eres?-pregunté alejándome un poco.

 -Nunca quise creer en eso de que te habías olvidado de todo aquel tiempo, pero veo que es cierto.

 -No has respondido a mi pregunta- dije frustrada.

 -Soy Pedro, el mejor amigo de tu antiguo novio- contestó con calma.

-¿Antiguo novio? Esa si que es buena, no pienso aguantar bromas de un pirado -respondí saliendo de allí

 -¡Espera!- dijo agarrándome de un brazo- ¿Estás teniendo flashbacks? Claro que si, que harías en este sitio a estas horas si no. Puedo ayudarte a recordar, pero debes creerme.

-No tengo ningún motivo que me haga pensar que dices la verdad, más bien pienso que eres un chiflado o que esto es una cámara oculta- repliqué sarcástica.

-Te salvé la vida- eso fue como si un jarro de agua fría me cayese por encima y sirvió para que otra imagen saliera de subconsciente, en ella mi versión joven y un chico espiaban a unos hombres, o se escondían, la cara del chico dejó de estar borrosa y fue cuando supe que alguien tenía mucho que explicarme.

En un punto de inflexión entre querer gritar y casi caerme al suelo cogió mi mano y me sacó de la estación mientras mi shock y yo seguíamos juntos sin terminar de volver por completo a la realidad.

-Te recuerdo- dije minutos después, no sé que hiciste ni porque pero te recuerdo.

-¿En serio? Bien, no sé si estás lista para saber todo lo que pasó en aquellos meses porque realmente fue una locura, pero hay alguien que lleva estos cuatro años intentando saber donde estás y le debo decírselo.

-¿Quién es? –pregunté intrigada.


-Javier- intenté que el nombre me dijese algo, que apareciera alguna imagen aunque esta vez no pasó nada. Me subí en el coche con Pedro en busca de los recuerdos que de alguna forma habían desaparecido, en busca de la verdad que alguien me había arrebatado sin pedir permiso y que contra todo pronostico estaba completamente dispuesta a recuperar.