viernes, 27 de diciembre de 2013

Prólogo

¡Hola lectores! Si, bueno, esto está muy muy muy abandonado y la verdad es que lo siento pero entre estudiar, una horrible falta de inspiración que continúa y una extraña semana pasada pues no conseguía animarme a publicar nada. De echo fue como una especie de enfado con blogger porque hasta dejé de entrar y de leer y comentar a los blogs que sigo.
Pero bueno dejando todo eso a un lado aquí estoy, y no, no traigo el capítulo 31 que sigue siendo una hoja en blanco. Hoy os traigo un prólogo, ¿un prólogo de qué? os preguntareis, pues no sé si os acordáis de que en octubre publiqué el borrador del primer capítulo de mi segunda historia, si queréis leerlo está aquí, sufrió bastantes modificaciones pero el esqueleto es más o menos el mismo.
Lo publico hoy porque es un día especial, el 27 de diciembre de 2012 fue el día que empecé a escribir en serio, el día que empecé con la historia. 
Y dejando sentimentalismos a parte os dejó con el prólogo de "From London to New York" y espero que os guste  :)



Tres años antes.

Un vaso de café apareció al lado de mi libro de microbiología con un golpe, en ese momento me permití el lujo de levantar la vista de él después de unas cuatro horas en aquella mesa de la biblioteca de la facultad.

Un chico me observaba y salté de la silla dispuesta a echarle una bronca por haberme desconcentrado.

-¿Quién se supone que eres?-Le pregunté muy cabreada.

-Llevas ahí toda la tarde y pensé que necesitarías un café- Me respondió aquel chico de penetrantes ojos azules.

-¿Así que te dedicas a regalar cafés a desconocidos?

-No, solo a chicas guapas como tú.

-Vaya, eres el primer gilipollas que me encuentro en dos años, molesta a alguien sin interés por los estudios y déjame en paz- Contesté mientras recogía mis cosas y salía de allí.

Empecé a caminar hacia la residencia en la que vivía con mi mejor amiga, Rachel, había tenido la suerte de encontrarla relativamente cerca de la universidad de Oxford porque de lo contrario habría tenido que coger unos dos autobuses.

Al entrar la vi tirada en la cama rodeada de apuntes, estudiaba medicina pero nunca estaba estresada. Nada más pasar  a  “La cueva de Rachel”, como a ella le gustaba llamarla, le conté toda la historia del chico de la biblioteca y ella dijo que debería de haber aprovechado la oportunidad. Puede que tuviera razón, sobretodo teniendo en cuenta que no salía con chicos desde el instituto, pero no era algo que quisiera sino algo que mi mente perfeccionista rechazaba y veía como una distracción.

Me fui a dar una ducha, nada más cerrar la puerta del baño llamaron a la puerta y Rachel gritó que ella abría, me quedé escuchando porque nunca nos visitaba nadie y la sorpresa no tardó en llegar.

-¿Qué haces aquí? Si es por lo de las tormentas ya te dije que no pienso dormir contigo como hacía tu hermana, sería muy raro para nuestra rara amistad- Empezó Rachel.

-No he venido a verte hasta aquí por eso, tu conoces a todo el mundo y estoy buscando a una persona.

-Es mi especialidad, ¿cómo se llama esa misteriosa persona?

-Ese es uno de los problemas, no lo sé. Es una chica muy guapa, alta, con el pelo castaño largo y unos hermosos ojos grises que nunca antes había visto.

-Oh no, dime que no eres tu el chico de la biblioteca.

-Pues lo cierto es que me la encontré en la biblioteca hace unos minutos, pero creo que no le caí muy bien.

-De eso puedes estar seguro-Dije saliendo del baño.

-Será mejor que te marches-Le dijo Rachel

-Pero yo...

-En serio márchate, nos vemos en clase mañana-Respondió Rachel mientras empujaba a un chico muy confuso por la puerta.

No me podía creer que aquel estúpido y mi mejor amiga se llevaran bien, ella intentó convencerme de que no era tan malo pero no accedí a escucharla. Finalmente dándose por vencida salió de nuestro pequeñísimo apartamento dispuesta a buscarle.

Los meses siguientes fueron una especie de extraña situación en la que aquel chico, al que me negaba a llamar por su nombre, intentaba hablar conmigo día sí y día también.
Empecé a preguntarme porque me negaba incluso a saludarle o a decirle mi nombre y una noche lo descubrí, me gustaba.

Rachel empezó a saltar por el medio de la cocina cuando se lo dije, pero paró de golpe al saber que me negaba a aceptar tales sentimientos y que los iba a seguir ignorando.

Pero ignorar lo que se siente no era tan fácil como yo creía al principio, puedes intentarlo, puedes engañarte a ti mismo, pero esa persona se paseará por tu mente mucho más a menudo de lo que querrías para recordarte que sigue estando ahí y que viene dispuesta a quedarse.

Me di cuenta de eso la tercera semana después de que desapareciera del mapa, la tercera semana después de que me prometiera irnos lejos, la tercera semana después de que yo accediera a dejar todo por lo que me había enfrentado a mi familia, la tercera semana después de echarlo de menos de tal forma que dolía.

Demasiado tarde, demasiado arrepentida, pero ahí me di cuenta de que el amor es algo asqueroso que no debería existir, pero que a pesar de todo no podía negar que los tres meses junto a esos ojos azules habían sido como vivir en una nube.

Él había conseguido que viera la vida que hay fuera de los libros y de la universidad, había conseguido que creyera en el amor, pero también había sido el primer hombre en romperme el corazón haciendo que sus progresos se fueran por el desagüe, mientras yo me hacía cada vez más fría y distante.

Mucha gente me consideraba dulce pero rencorosa, tanto como se equivocaban en lo primero acertaban en lo segundo.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Capítulo 30: Hablar o callar

¡Hola lectores! Llevo bastante tiempo sin pasarme por aquí, pero entre los exámenes (que terminé por ahora), mi cansancio por estudiar y que la inspiración me abandonó por completo hasta hace un par de días, me resultaba imposible acabar el capítulo.
Pero aquí está por fin, el capítulo 30 y como siempre espero que os guste y que comentéis :)


Miré el reloj posado sobre la mesa de la cocina que marcaba las nueve en punto, la tarde se había pasado volando, mejor dicho el día entero.
No sabía decir en que punto estábamos, pero no pude evitar sonreír al recordar todo lo que había pasado hace solo unas horas.
*
Las palabras estaban amontonadas en mi garganta decidiendo si salían o no, dejando la elección de decir la verdad o seguir ignorando lo que sentía. Cada vez era más difícil, cada vez se hacía más insoportable estar cerca de él sin abrazarle y besarle.
Y aquí estaba, pidiéndome las explicaciones que le debí de haber dado aquel día de abril, las mismas que el no me pidió.
¿Qué habría pasado si no llego a encontrármelo en la playa? ¿Hubiera logrado salir? Las preguntas crecían y las respuestas no llegaban ni llegarían. Lo que había pasado estaba claro, sentirle cerca era como si una corriente eléctrica me recorriera.
Seguía mirándome expectante, esperando a que hiciera algo y las palabras, poco a poco salieron sin contar con mi permiso.
-Hazlo-Respondí mientras lo miraba.
-¿Estas segura de que es lo que quieres?
- Lo he intentado, puedo jurar que he intentado alejarme de ti, pero aunque no estuvieras cerca mi mente siempre iba a los recuerdos en los que tu aparecías sin poder alejarse del todo. Lo de hoy fue la gota que colmó el vaso, no puedo seguir ignorando mis sentimientos hacia ti, porque existen, y por mucho que crea que no está bien estar contigo después de lo que me contaste no puedo ir de victima cuando yo misma quiero ver a John sufriendo.
Lo siguiente sucedió muy rápido y antes de darme cuenta estábamos abrazados y sus labios besaban los míos con tanta fuerza fuerza  como si nunca lo hubieran hecho. Y dejé de preocuparme por un instante de todo lo que podría pasar, de todos lo problemas y cosas sin resolver.
*

Se había ido hace media hora y lo echaba de manos, todas la emociones que estaban encerradas desde aquel día habían sido liberadas y ahora me hacían querer saltar y brincar por toda la casa.
Dos palabras sirvieron para sacarme de mi estado de felicidad, las únicas que podían brillar sobre la pantalla de un móvil. "Número oculto"
-Calle Técnico Industrial portal 5 en diez minutos.
La voz que habló no era John, es más nunca la había oído, pero me hizo recordar que esto solo acababa de empezar.
Comencé entonces a realizar las mismas acciones que cada vez que recibía una llamada extraña. Me cambié de ropa y salí de casa, esta vez sin llamar a nadie, era necesario que me enfrentara a esto sola -o eso me decía el instinto-
Por suerte conocía la calle que habían mencionado y estuve allí justo a tiempo, solo observé la presencia de un chico joven así que me quedé de pie esperando a quien fuera.
El chico caminó hacia mi y supuse en ese momento que sería él.
-Tu debes de ser Alicia.-Dijo sin mucha convicción.
-Si, ¿y quien se supone que eres tu?
-Ellos me llamaban Peter, pero llámame Pedro por favor.
Pedro, el nombre resonaba en mi cabeza mientras le intentaba encontrar relación, segundos después recordé que ese era el nombre de aquel amigo del que Javier me había hablado.
-Supongo que te preguntas para que te he llamado-continúo- y en vistas de que tu no has llamado a Javier, le diré que salga del coche.
Desapareció por unos minutos y me quede allí plantada pensando en una escusa decente que suavizara el enfado que seguramente se estaba cociendo en su interior. Habíamos acordado estar juntos en esto, pero de alguna forma esa especie de pacto no iba a funcionar.
Un par de minutos después ambos aparecieron y mi mirada bajó automáticamente al suelo, igual que siempre que estaba muy nerviosa.
Pedro nos empezó a contar que había dejado de una vez por todas el TJT, no tenía mucha información relevante y lo único con lo que me quedé fue con que el plan estaba a punto de terminar, pero de todas formas se lo agradecí.
Regresaba a casa cuando a mitad de camino Javier apareció detrás de mi.
-¿Por qué no me avisaste?- Preguntó enfadado.
-No creo que tengas que enterarte de todo lo que hago cada vez que salgo por la puerta de mi casa.
-Eso no es lo que acordamos...
-Acordamos que me ayudarías pero tienes un exceso de sobreprotección , como si me fuera a romper en cualquier momento.
Seguimos caminando en silencio, yo hacia mi casa, el hacia cualquier parte, a lo mejor había sido algo impulsiva pero no iba a permitir que nadie me tratara como si fuera una muñeca de porcelana, incapaz de hacer cosas, incapaz de enfrentarse a sus problemas.
Iba tan metida en mis pensamientos que no me di cuenta de que había llegado al portal.
-Buenas noches Javier- Dije mientras metía la llave en la cerradura, en vez de contestar  agarró mi muñeca y me giró. Estábamos frente a frente, como tantas otras veces.
-Entonces se acabó la sobreprotección- Nada más decirlo cogió mi cara entre sus manos y me besó, sus besos despertaban en mi cosas que nada más hacía, y mientras me abrazaba a su cuello me di cuenta de la verdad, esto era lo que había echado de menos aquellos meses.
Finalmente tuvimos que separarnos para recuperar el aire y volví a intentar despedirme.
-Son casi las once, tengo que entrar- Susurré lentamente.
-Pero estas sola en casa- Me respondió sonriendo.
-¿Y qué?
-¿No puedo ser sobreprotecctor una noche más?
Sin darme tiempo a responder Empezó a recorrer con cuidado mi espalda y mi cuello, haciendo que mi mente se transformara en una bruma que me impedía pensar con claridad, de alguna forma giré la llave y la realidad me golpeó cuando le vi en el pasillo de mi casa.
-No... no deberías estar aquí- Dije retrocediendo hasta chocar con la puerta.
-¿Estas segura?- Preguntó mientras avanzaba hacia mi.
-Completamente, puedes... puedes irte o dormir en el sofá... yo... buenas noches.
Cerré la puerta de mi habitación intentando aclararme y buscándole el sentido a lo que acababa de pasar, me metí en la cama esperando que el cansancio venciera por una vez el insomnio pero el reloj marcaba las dos de la madrugada y seguía despierta. La puerta se abrió lentamente e intenté hacerme la dormida por segunda vez en el día.
-Sé que estás despierta- Dijo Javier suspirando mientras encendía la luz.
Me incorporé y observé como se acercaba  y me abrazaba con ternura.
-No sé que clase de cosas raras tienes en tu extraña mente pero no tenía ninguna intención de acostarme contigo hoy, y ahora si dejas de hacer el tonto y me haces caso por una vez en tu vida mueve el culo y hazme un hueco que quiero dormir de una maldita vez.
No pude evitar reírme, a la vez que Javier me miraba extrañado y eso hacía que todavía me riera más, al final acabó riendo conmigo y esa noche conseguí dormir de golpe mientras en me abrazaba con un cariño que solo había visto el día de la explosión.
A la mañana siguiente me despertó un ruido que no supe identificar al principio, nada más escucharlo oí una voz que me resultaba demasiado familiar.
-¡Alicia despierta! Tienes la casa hecha un desastre.
Mi hermano estaba en casa, mi hermano estaba en casa y yo tenía a un chico durmiendo en mi cama.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Capítulo 29: Mi sitio secreto

¡Hola lectores! Aquí estoy con el capítulo 29, aviso de que esto es una entrada programada porque estoy hasta arriba de exámenes y como nunca hice ninguna antes espero que funcione.
Volviendo al capítulo la verdad es que últimamente no me apetece nada seguir la historia, es como que me tengo que obligar a hacerlo, pero espero que se me pase...
El capítulo 28 no tuvo muchas visitas así que os dejo el enlace aquí por si os lo perdisteis.
Nada más, os dejo con el capítulo y como siempre espero que os guste y que comentéis :)


Parte de Alicia
Siempre me había gustado el verano, puede que la palabra gustar se quede muy corta para expresar ese sentimiento. El verano era mi estación favorita desde que tenía uso de razón y este año no sería una excepción. Me pasaba los días en la playa, cogía un autobús por la mañana y otro por la noche, siempre había sido así. Por eso cuando mi rutina veraniega empezó me sentí feliz, hace un par de años había descubierto una zona de la playa donde nunca había gente y que siempre estaba vacío. Se convirtió enseguida en mi lugar favorito y formaba parte de esa rutina extender mi toalla allí cada mañana.

Una parte de mi se sentía culpable por estar ahí en lugar de con Sandra, ya que quedaban solo unos poco días antes de que la operasen, pero después de conseguir que se lo contara a Teresa y Laura se negaba a ver a nadie y a salir de casa.
Poco a poco, gracias al calor del sol y al sonido relajante del mar notaba como me iba quedando profundamente dormida.
**
-Te estás empezando a quemar.
El sonido de una voz me despertó, alguien había encontrado mi lugar secreto lo que solo podía significar una cosa. Me habían seguido.
Como todavía estaba algo adormilada y boca abajo no sabía quien era, así que seguí haciéndome la dormida.
Estaba revolviendo en mi bolso y levante un poco la cabeza para ver a Javier mirándome fijamente con una sonrisa.
-Sabía que estabas despierta- Dijo entre risas.
-¿Cómo me has encontrado?- Pregunté mientras me incorporaba.
-Este sitio no es tan desconocido como tu piensas, aquí es donde vienen las parejas por la noche a... ya sabes...
-Oh, vaya creo que tendré que ir donde el resto de la gente.- El sol se había ido y unas nubes negras amenazaban con lluvia así que me vestí.
Javier se sentó en la arena mientras miraba hacia el horizonte de forma distraída.
-Pero entiendo porque te gusta, se respira tranquilidad- Dijo pensativo.
-¿Me estabas buscando?
-Lo cierto es que no, también me gusta venir aquí a pensar.
Me volví a sentar en la arena fijándome en las ondas y en la espuma que producían las olas al chocar contra las rocas.

**
-Alicia, despierta está lloviendo.
Abrí los ojos con cuidado y me di cuanta de que me había vuelto a dormir, pero esta vez sobre el hombro de Javier. Una llovizna moderada caía de las nubes mojando las partes secas de la arena y haciendo que todo el mundo se fuera a su casa.
-Lo siento, no he dormido muy bien esta noche- Ni esta noche ni ninguna después de haber visto a John.
-¿Han vuelto tus pesadillas?- Preguntó en tono preocupado.

-No, no es eso, son nervios por la operación de Sandra. Pero aquí eso ya no existe, es como si se tratara de otro mundo, solos el mar y yo.
Eso encendió un interruptor en mi cabeza y volví a quitarme el vestido para correr directa al agua, no me importaba que cada vez lloviera más, no me importaba que el agua estuviera fría o que posiblemente mañana tuviera un catarro. Comencé a nadar y a sumergirme mientras notaba como los problemas se iban, podía oír a Javier gritando a lo lejos pero no pensaba salir.

Todo era estupendo hasta que sonó un trueno, la parte lógica de mi mente gritaba que saliera del agua pero la otra, que había conseguido que me metiera en el mar se negaba a hacerlo.
Empecé a sentirme cansada, llevaba bastante tiempo nadando sin parar y había perdido practica, intenté dar pie pero no fui capaz. Desvié la vista hacia la orilla y la vi más lejos de lo que debería, una especie de pánico comenzó a invadirme y consiguió paralizarme.
Recuerdo poco de como salí del agua, pero estoy segura de sentir una mano agarrando mi cintura y tirando de mi hacia la arena. Una vez allí Javier se agachó en frente de la roca en la que estoy sentada y me miró fijamente.
-Vuelve a hacer algo como eso otra vez y te juro que pongo un candado en tu puerta para que no puedas salir hasta septiembre.
Me sequé y vestí en silencio dispuesta a marcharme de allí en cuanto antes.
-¿Cuánto tiempo estuve en el agua?
-Dos horas y media, al principio nadaste cerca de aquí, pero luego tu velocidad aumentó y llegaste a la Isla Grande donde te quedaste quieta durante unos minutos hasta que te saqué.
-Lo siento- Respondí avergonzada.
-Deja de disculparte, te llevaré a casa.
-A veces olvido que eres mayor que yo- Dije sonriendo.
-Tres años tampoco es tanto- Respondió sonriendo también.
Parte de Javier
Estaba dormida de nuevo, por mucho que lo negara sabía que no había sido solo una mala noche de insomnio, habían sido varias.
Los mechones desordenados de pelo mojado le caían por la cara tapando parcialmente sus ojos y mojando aún más su vestido de flores.
A pesar de todo la seguía viendo hermosa sin poder evitarlo, dos noche atrás me había dicho lo que llevaba meses queriendo oír, pero estaba borracha. No podía ilusionarme con cosas que sabía que no eran del todo ciertas aunque eso fuera lo único que quisiera.Dos calles antes de llegar a su casa se despertó y me miró extrañada como si intentara recordar porque estaba allí. Finalmente llegamos y se bajó del coche.
-Gracias por traerme Javier- Dijo ya en la acera.
-No hay que darlas, ya sabes, si vas a hacer a hacer algo suicida puedes llamarme- Contesté mientras arrancaba de nuevo.
Parte de Alicia
Nada más entrar en casa me encerré en el baño durante un buen rato, estaba sola al igual que lo que quedaba de mes. Mi madre tenía un nuevo destino en su trabajo, mi hermana estaba en un campamento y mi hermano en su casa. El podría visitarme pero tenía la extraña idea de que tenía un novio con el que estar en casa y no se quería pasar por si acaso. Qué estúpido.
Me pase el resto del día vegetando en el sofá mientras escuchaba música hasta que empecé a llorar y llamaron a la puerta. Intente sin mucho existo secarme las lágrimas por el camino y giré la llave con cuidado.
Volví a encontrarme de nuevo con la cara de Javier que se torció en una mueca al ver mi expresión llorosa.
-¿Qué te ocurre?- Preguntó sorprendido.
-Nada, estaba escuchando una canción triste y estoy algo sensible-Dije intentando sonreír.
Antes de que pudiera decir nada me apartó a un lado y entró en mi casa sin pedir permiso, aunque después de todo casi no lo necesitaba. Se sentó en una silla de la cocina y empezó a observarme.
Un escalofrío me recorrió, no era la clase de escalofrío que sentía cuando John me llamaba, ni cuando estaba nerviosa, era el tipo bueno de escalofrío, el que llevaba meses sin sentir.
-Necesito la verdad, quiero que me contestes a la pregunta que te hice hace unos días en el parque- Dijo mientras su mano empezaba a tocar mi mejilla.
Intenté detenerle, es evidente que fue así, pero algo dentro de mi falló e imité sus gestos sin saber que era lo que estaba haciendo.
-Si no dices nada lo interpretaré como un sí, te besaré como hace meses que quiero besarte y no aceptaré que me digas más tonterías.

sábado, 9 de noviembre de 2013

9 de noviembre

Hola lectores ^^ ¿Sabéis qué día es hoy? 9 de noviembre,si, lo pone en el título pero hay algo más. ¡Hoy el blog cumple un año!
Un año y parece que fue ayer cuando me dio por hacer click en "crear blog", un año en el que he aprendido muchas cosas, en el que he encontrado a personas maravillosas y en el que he descubierto que me encanta escribir.
Al principio confieso que no publicaba mucho porque me frustraba no tener visitas y pensaba que me iban a caer del cielo sin hacer nada. Eso cambió, allá por navidades, cuando empecé con la historia.
La historia fue desde el principio una parte de mi y lo seguirá siendo aunque la acabe. Empezó siendo mi vía de escape pero se convirtió en mucho más.
La base sobre la que la construí es real pero a partir de ahí el resto fue saliendo solo. 
A pesar de que no es ninguna maravilla me resulta imposible no emocionarme cuando leo comentarios de que os encanta el capítulo y todo lleváis escribiendo durante todo este tiempo.
10246 visitas, 60 entradas, 28 capítulos, 19 seguidores y 240 comentarios después aquí estoy, agradeciéndoos a todos lo que alguna vez visitasteis el blog que lo hicierais  aunque últimamente  parezca que nadie me lee y me den ganas de cerrarlo no lo voy a hacer sin dejarlo todo bien atado, despues de soportarme durante todo un año en el que os conté mi vida por capítulos (nunca mejor dicho) os merecéis un buen final.
Y a pesar de que estoy escribiendo esto cuando el día se está acabando por culpa de los estudios sentiría lo mismo a cualquier hora porque además soy muy pesada y lo he repetido muchas veces cuando me ponía sentimental.
Lo creáis o no, este blog sirvió para que en determinadas épocas de este año no me hundiera del todo.Aunque es cierto que no estoy por aquí todo el tiempo que querría por culpa de los estudios, de la falta de inspiración, o de que mi estado de ánimo no sea muy bueno, a pesar de todo eso no olvido el blog.
No olvido el mio ni los vuestros, voy a aprovechar para disculparme porque hay varios en los que llevo bastante sin entrar ni comentar por mi evidente falta de tiempo, pero os prometo que en cuanto acabe los exámenes me pondré al día.
Bueno mis queridos lectores, espero que este año no sea el último porque espero que después de esta historia vengan más y vuelvo a daros las gracias a todos.

P.d: Mis exámenes vuelve a empezar así que hasta el 22 no me podré pasar mucho por aquí. 
22 de noviembre... ¡¡¡¡¡¡Día que se estrena Catching Fire!!!! Lo siento me puede la emoción, estoy deseando que llegué.

Un beso enorme ;)

lunes, 4 de noviembre de 2013

Concurso + sorpresa 2 + Capítulo 28: Vestido Rojo

¡Hola lectores! ¿Qué tal estáis? Espero que bien, bueno pues hoy os traigo varias noticias interesantes.
La primera es que el blog supera las 10000 visitas, aunque no sean muchas no os podéis hacer a la idea de lo importante que eso es para mi. Supongo que recordaréis que dije que cuando esto pasara abría concurso y otra sorpresa más, pues bien aquí esta, vayamos por orden.
Decidí hacer un concurso de relatos, dudaba entre eso y uno de cabeceras pero lo de las cabeceras es como algo que debería hacer yo se me de mejor o peor, hacer un concurso sobre eso lo veo como aprovecharse un poco. No se paranoias mías, el caso es que al final me quedé solo con la idea de los relatos.
Las bases serían las siguientes:


  • Fecha límite para participar 22 de noviembre (dejo mucho tiempo para que vuestra imaginación fluya jaja)
  • La extensión sería entre una y cuatro caras de word.
  • El tema es libre, podéis escribir sobre lo que queráis.
  • No es necesario tener blog para poder participar, pero tenéis que darme un nombre o un nick.
  • Los relatos lo tenéis que enviar al correo del blog: ana.7.grey.8@gmail.com
  • Una vez que llegue la fecha límite haré una entrada en la que pondré los que haya recibido y una encuesta en el lateral para votar por vuestro favorito.
  • Cuando publique la entrada, si tenéis blog, escribid una en el vuestro explicando que participáis y poniendo la imagen que hay más abajo. Esto es importante porque si no lo hacéis os descalificaré.
  • Y por último y no menos importante... El Premio. He estado pensando mucho en el y es evidente que no va a ser dinero ni nada parecido, es más bien algo simbólico. Es premio que recibirá la persona ganadora es la creación de un personaje.        Me explico, el ganador podrá meter en la historia un personaje nuevo con su nombre u otro que elija y además también decidirá el papel que quiera que realice en la historia.                 Menos uno que no voy a decir ahora porque se sabrían cosas, el resto no tienen pegas pero esto ya lo hablaré cuando llegue el momento.
 Por ahora es lo único que tengo que decir, tampoco es muy complicado de cumplir y si veo que no hay participantes pues lo cancelo y no pasa nada.


Esta es la imagen de la que hablaba antes (ya sabéis que soy un poco negada para estas cosas).

Ahora vamos con la segunda sorpresa, esto no lo dije por aquí pero si que lo había pensado. El caso ... chan chan chan..... voy a hacer un twitter del blog.
No hoy mismo porque no se que nombre poner ni nada pero la semana que viene seguro y cuando lo cree ya os lo pongo para que leáis mis divagaciones (lo peor es que fijo que acabo pasando la linea y se me van a escapar cosas).

Y antes de terminar os dejo con el capítulo 28, si por fin está aquí después de casi un mes, como siempre espero que os guste y que comentéis ;)

La luz entraba que por una rendija de la persiana mal cerrada consiguió despertarme, al intentar incorporarme la cabeza empezó a dolerme como si me estuvieran clavando agujas en el cerebro.
Cuando por fin conseguí incorporarme me di cuenta de varias cosas: 1 no era mi habitación, 2 seguía con el mismo vestido de la fiesta de ayer y 3 no recordaba nada de lo que había pasado en ella.
Observé mis zapatos en una esquina de la habitación y nada más salir al pasillo me di cuenta de que era la casa de Laura, lo que no sabía era que hacía allí. Ella estaba en la cocina comiendo una tostada con toda la tranquilidad del mundo y ni siquiera se sobresaltó al verme.
-Buenos días Alicia.
-Hola, no hables tan alto me explota la cabeza.- Dije en tono lastimoso.
-Toma-Dijo posando frente a mi una pastilla- después de todo lo que bebiste anoche como para que no te duela.
-¿A que te refieres?- Pregunto extrañada.
-¿No te acuerdas de lo que pasó ayer?
-Lo último que recuerdo es salir de casa y estar a punto de tropezarme por culpa de los tacones.
-Te voy a contar una historia, la historia de como te conviertes en una persona muy borde cuando bebes.
Nada más llegar a la fiesta nos encontramos con Teresa y Sandra pero Teresa se fue con un chico y no la volví a ver en toda la noche. Sandra apareció en chándal lo que fue una cosa muy extraña, y además se fue a los cinco minutos de llegar así que nos quedamos tu y yo solas. Enseguida empezaste a decir que te querías divertir y cogiste una cerveza, al principio no pensé que pasará nada porque te bebieras una y no dije nada, pero a esa cerveza la siguieron unas cuantas más y luego te pasaste a los chupitos.
Cada vez que te quitaba un vaso tu sacabas otro sin que me diera cuenta y como te ibas emborrachando cada vez más empezaste a insultarme.
-¿Pero por qué haría eso si yo no bebo nunca?-Pregunté interrumpiéndola.
-No lo se pero eso no es lo pero de la noche. Verás, después de tirarme por encima algún líquido sin identificar llamaste a Javier y le dijiste que no le habías olvidado y que a pesar de todo querías estar con el
Luego te dormiste en mi hombro y le dije que no te hiciera caso porque estabas muy borracha, entonces el se ofreció a ayudarme a llevarte a casa porque no te despertabas, llamé a tu madre para decirle que te quedabas en mi casa aprovechando que no estaban mis padres para que no te castigara hasta que cumplas los 30 y luego tu extraño ex-novio se fue a su casa fingiendo que no había pasado nada.
-¿A qué te refieres con que hizo como si nada?
-Pues a que dijo que estabas muy borracha y que en ese estado la gente hace y dice muchas tonterías que no se pueden tomar en serio, al final hasta tienes suerte.
Después de desayunar, ducharme y de que Laura me prestara algo de ropa me dirigí a mi casa sin poder evitar pensar en el motivo que se hubiera podido pasar por mi cabeza para emborracharme.
De repente recordé algo, una chica vestida de rojo a la que no le pude ver la cara. Llamé a Laura para preguntarle y no había tal chica en la fiesta, el siguiente recuerdo fue más inquietante, era John hablando conmigo en la entrada de la fiesta y dándome algo de beber. Eso me dejó congelada y empezaba a dudar de si algo de eso había pasado de verdad o era producto de mi imaginación. Seguía con el móvil en la mano decidiendo si volver a llamar a Laura o ignorar todo lo que estaba recordando, lo más probable era que mis recuerdos estuvieran siendo alterados por el TJT para intentar volverme loca de nuevo.
-¿Alicia?- Dijo la voz de Lucas sobresaltándome, todavía seguía congelada.
-¿Estás bien?-Volvió a preguntar al ver que no respondía ni me movía.
-Te debo una enorme disculpa-empezó de nuevo- no debí marcharme ni decirte que me recordabas a tu padre, aunque por una parte así era. El me hizo un daño que siempre estará ahí pero tu no tienes la culpa de eso. No espero que me perdones pero tengo una pequeña esperanza de que las cosas entre nosotros vuelvan a ser como antes del secuestro.
Eso fue suficiente para hacerme reaccionar y le pegué sin dudarlo una fuerte bofetada en la cara.
-Acepto tus disculpas, no lo voy a olvidar, ni te estoy perdonando, es más cada vez que te veo lo recuerdo así que esa esperanza puedes ir comiéndotela y preocúpate por Isabel que para algo es tu novia.
Diez minutos después estaba en mi casa, había llamado a Laura y su respuesta fue que en toda la noche no se había separado de mi.
Mi móvil sonó de nuevo media hora más tarde, lo único que brillaba en la pantalla era "Número Oculto". Un escalofrío me recorrió la columna y sin saber muy bien porque contesté.
-Te has tomado tu tiempo querida- Dijo la nauseabunda voz de John que tan bien conocía.
-¿Qué es lo que quieres ahora?
-Tenemos muchos asuntos pendientes, estos meses de tranquilidad fueron así para que sacaras el curso adelante, no me interesa que repitas o algo similar. Nada más. En media hora te quiero en la fuente del centro comercial y si no vas sabes que te encontraré.
Resbalé de la cama y terminé en el suelo temblando, esto no podía estar pasando de nuevo, fui al armario y me empecé a poner todas las capas de ropa posibles a pesar de que era un día caluroso de junio. Vivía a cinco minutos del centro comercial y no quería encontrarme sola con John así que llamé a Javier y le conté lo sucedido, incluyendo lo del vestido rojo y la bebida. Por mucho que me pesara este era un tema en el que estábamos juntos y accedió a estar cerca por si las moscas.
A la una y media de la tarde estaba frente a la fuente con mi abrigo de invierno a pleno sol esperando lo que pudiera pasar. John no me hizo esperar y me empujó a un banco.
-Bonito atuendo, pero si quiero intentar algo eso no me detendrá.
-Tengo una pregunta-Dije intentando contener el asco que me producía estar tan cerca de él.
-Adelante.
-¿Por qué yo? ¿Por qué no me podéis dejar en paz? ¿Qué es lo que necesitáis de mi?
-Para empezar eres hija de tu padre y el y yo no somos precisamente amigos del alma por así decirlo.
-¿Pero no tenía que ver con Javier?- Pregunté extrañada.
-Oh eso, eso solo era por habernos dejado, el no tiene nada que ver en esta historia- Dijo sonriendo maliciosamente.
-¿Y cuáles son los demás?- Pregunté con cuidado.
-Otro es que, como ya sabrás, siento una extraña atracción hacia ti -Mientras lo decía su aliento rozaba mi cuello y me sentía a punto de vomitar.- Pero el último y más importante es que eres necesaria para que el plan salga bien, un plan que no debes conocer y que está a punto de llegar a su fin. Por eso te he citado, es de vital importancia que saques de tu cabeza la idea de volver a tu vida de antes, eso no va a pasar Alicia y cuanto antes te des cuenta mucho mejor.
Bien, no tengo nada más que decirte por ahora, cuando eso sea necesario te llamaré, piensa en lo que he dicho.
Dicho eso se fue y me di cuenta de que lo que decía no era ninguna tontería, desde que todo esto había empezado solo quería que se terminara, sin saber a donde podía llevar, sin querer que nadie pagara por ello. Mi yo del pasado se avergonzaría de mi misma porque siempre decía que había que llegar al fondo del asunto, y eso era lo que iba a hacer, se terminaron las lamentaciones de no poder tener tiempo de pensar en cortes de pelo o cosas semejantes. Esto es lo que me tocaba ahora e iba a lidiar con ello lo mejor posible.
-El misterio continúa- Dijo Javier sentado a mi lado, estaba tan perdida en mi mente que no lo había oído llegar.
-Eso parece, ¿has escuchado la conversación?
-Si, John es un asqueroso hijo de puta que lleva 5 meses haciéndome sentir culpable con lo que te pasaba, pensando que todo era culpa mía y resulta que no entraba en el plan. No tiene ningún sentido.
-No creo que lo tuviera alguna vez- Me arrepentí automáticamente de decir eso porque pude ver en sus ojos que lo había tomado por nuestra relación, aunque tampoco es que esa fuera muy normal.
-Tengo que disculparme por el espectáculo de ayer, nunca antes me había emborrachado y no se como fui capaz de hacerlo.
-No importa, tu amiga no era capaz de cargar contigo y solo ayudé en lo que pude.
-¿Recuerdas si había alguien fuera de la fiesta con un vestido rojo?- Ese recuerdo no hacía más que aparecer en mi mente.
-Había una chica con un vestido rojo ahora que lo dices, pero creo que tus recuerdos fueron alterados por ellos. Quiero vengarme así que si no te importa mi presencia te ayudaré con esto.
-No me importa tu presencia, una parte de mi quiere entenderte y creo que lo hace porque quiero que John sufra pero otra no lo acaba de comprender- La conversación se torció hacía el tema inevitable pero no hay mucho que alguno de los dos pueda hacer ahora.
-Está bien ¿amigos-socios?
-Amigos-socios-Respondí con una sonrisa.

sábado, 19 de octubre de 2013

Sorpresa :)

¡Hola lectores! Aquí estoy después de esta caótica semana y todavía me queda lo peor :(
Pero dejando a un lado los asquerosos exámenes, estudios en general y que el otro día dormí 4 horas (cuidado con en café solo digo eso) os prometí una sorpresa y habitualmente cumplo mis promesas.
No es un capítulo, el capítulo 28 estará como muy pronto el 30 de este mes, porque si me pongo a escribir pienso que tendría que estar estudiando y no me sale nada.
Pero bueno como no quería estar tanto tiempo sin pasarme por aquí decidí publicar algo que tengo escrito desde hace unas dos semanas y que no tenía intenciones de poner en el blog todavía.
La historia esta llegando a su fin, calculo que le quedarán sobre 10 capítulos y tengo ganas de acabarla voy a ser sincera.
Es mi primera historia y en ella hay muchas cosas de mi vida que necesitaban salir fuera de alguna manera, pero esa etapa se acabó y la historia no puede continuar para siempre, pero quiero darle el final que se merece y si la siguiera mucho tiempo lo más probable es que la acabara fastidiando como pasa con algunas series a las que les alargan mucho las temporadas.
Así que hace un tiempo se me empezaron a formar ideas en la cabeza de una nueva historia, que en un principio empezaría a publicar cuando terminara esta, lo que no se es si la voy a publicar aquí o en otro blog pero ya lo iré pensando con tiempo.
Y os traigo el primer capítulo a ver que os parece,
Después de unos de mis interminables rollos os dejo con el primer capítulo de la que seria la nueva historia (no tiene nombre todavía) y espero que os guste y me digáis que os parece :)

La cocina tenía unas bonitas vistas, desde ellas se podían observar las casas de los pequeños pueblos lejanos, lo que hacía parecer que no estuviéramos tan cerca de la ciudad.
El primer requisito estuvo cumplido enseguida al igual que los demás, el apartamento tenía dos habitaciones, dos baños, un salón acogedor y una cocina con buenas vistas. Parecía simple pero fue el décimo que visitamos y por suerte el definitivo.
Scott a diferencia de mi solo había puesto una condición: que tuviera un estudio donde el pudiera pintar, tambien lo tenía. Si hubiera sido por el nos habríamos quedado con el primero pero yo era más exigente.
Tenía 25 años- en aquellos buenos tiempos- y mi vida real estaba a punto de empezar, había salido de la facultad hacía solo un mes y ahora todo era distinto.
Aquellos seis años no tenían desperdicio y realmente fueron fantásticos, pero dos especialidades y una matricula de honor después pude decir que era enfermera.
Lo había decidido a los catorce años y a pesar de no contar con la aprobación de mi padre- que quería que estudiara economía y trabajara en la empresa familiar- lo había conseguido.
Desde la encimera de la cocina Scott me observó esperando mi respuesta con nervios-mi hermano mayor siempre hizo lo mismo-.
-¿Qué dices ojos tristes? ¿Nos lo quedamos? -El echo de que me llamara así confirmaba que lo único que pretendía era ablandarme, pero era más o menos cierto, mis ojos grises siempre daban la sensación de que estaba a punto de llorar aunque no fuera así.-
-Si-Dije con una sonrisa mientras el se lanzó a abrazarme.
Scott y yo eramos muy distintos, tenía dos años más que yo- 27 por aquel entonces- el pelo rubio cenizo y los ojos azules. Pero la mayor diferencia era que el había dejado su sueño de ser pintor por los deseos de nuestro padre y odiaba su trabajo.
Yo me fui lo más lejos que pude a estudiar y por casualidades del destino terminé en Oxford. La nota no fue un problema porque dediqué cada minuto de mi vida desde que lo supe a estudiar dejando atrás amistades y cualquier cosa que me pudiera distraer.
Nueva York ya no se veía como una casa para mi, Oxford lo fue gracias a aquellos ojos azules que casi me hacen dejarlo todo, todo por llevaba años peleando, pero un día se fue sin decirme nada y me di cuenta de la enorme estupidez que casi llego a hacer.
Me quedé con su mirada, con el recuerdo de aquellas noches de estudio en las que hicimos cualquier cosa menos estudiar, con los paseos por el bosque y con su nombre, Jean.
Nadie supo de mi aventura con ese loco francés- de haberlo hecho ahora estaría en Brown's Company- pero sabía que nunca lo iba a olvidar.
-Tendremos que empezar con la mudanza ¿cuál es tu primer día de trabajo?- Preguntó Scott.
-El diez de septiembre- En aquel momento estaba ansiosa por aquello pero fue un desastre y de los gordos.
-Bueno, vamos al aeropuerto que nuestro avión sale en dos horas.
Así era mi hermano, lo tenía todo planeado, sabía que mi respuesta iba a ser afirmativa y el apartamento era nuestro.
Ante la idea de mi primer trabajo en Londres no pudo dejar escapar la idea de irse- aunque en ese momento solo cambiara de sede de la empresa- su relación con nuestro padre se había ido enfriando con el paso de los años y la única que lo aguantaba era nuestra madre.
Ella tambien había renunciado a su deseo de enseñar para casarse con el, mi padre debería de cambiarse el nombre por destroza sueños. Pero los dos se querían y eso era algo que no dejaba de sorprenderme.
Dos semanas después la mudanza era una realidad y el apartamento estaba lleno de cajas por todas partes.
-¡Kathryn Violet Brown! Saca tu culo del sofá y ayúdame a mover la mesa. -Mi hermano era el único que usaba mi nombre completo, el resto del mundo me llamaba Kate pero el siempre intentaba hacerme sonreír.
-Voy ahora mismo señor Brown- Contesté entre risas.
-Kate,  por favor no vuelvas a hacer eso que suena a nombre de viejo.
La mudanza transcurrió sin problemas y poco a poco el diez de septiembre se fue acercando hasta que llegó y cogí mi coche rumbo al St Thomas Hospital.
Recuerdo quedarme parada en la entrada mirando a todas partes con una enorme admiración, ir a los vestuarios a cambiarme y escuchar con atención las instrucciones que nos daban pero nada más salir de la sala la vi, aquella mirada azul que me había observado muy de cerca, la que me hizo revivir tres meses en un segundo, la que ahora besaba a una chica de labios rosas.
Saqué enseguida esos pensamientos de mi cabeza, recordé que eso había sido hacía mucho tiempo y me puse a trabajar, era el primer día y todo tenía que ir bien- No sabía lo equivocada que estaba, definitivamente no tenía ni idea-.

Pues nada este es, probablemente sufra varios cambios pero el esqueleto de la historia se desarrollará a partir de aquí, y por si os lo estáis preguntando no no es una historia de medicos aunque la protagonista trabaje en un hospital.
Nada más, espero poder pasarme pronto pero no creo que pueda hasta el 30 :(
Besos ;)

domingo, 13 de octubre de 2013

Personajes definitivos

¡Hola! 
No tenía pensado pasarme por aquí pero ayer por la noche me aburría y buscando fotos renové casi al completo la página de personajes, y lo que es más importante ¡Tenemos Alicia!
Llevo casi un año buscando a alguien que se asemejara a la imagen mental que yo me había hecho y por fin la encontré.
 


 
  Es la actriz Danielle Campbell y la encontré gracia a una serie que empecé a ver (por fin sirve para algo que me vicie a series en época de exámenes), ¿qué os parece? ¿Os la imaginabais así?

Bueno aquí no acaba la cosa tenemos imagen de todos lo personajes, si si me habéis oído bien de todos, y las que ya tenía cambiaron un poco mucho...



Candice Accola es Isabel.





Lucy Hale es Laura.








 Erica Dasher es Teresa.












Nina Dobrev es Sandra.







Douglas Booth es Lucas.












Jeremy Irvine es Javier.









Los personajes de "El Jefe" y John en principio no van a tener fotos porque dudo que en internet haya una imagen parecida a como me los imagino. El resto no cambiaron, siguen siendo los mismos.
Si queréis ver las descripciones y todo lo demás solo tenéis que entrar en el apartado de personajes.
¿Os gustan las fotos? ¿Se parecen a como los imaginabais?
Espero que os gustara mi sorpresa, nos vemos la semana que viene con una sorpresa más (y si me sale tambien el capítulo 28)
Besos ;)

sábado, 5 de octubre de 2013

Capítulo 27: 21 de junio

¡Hola lectores! Empiezan los problemas, este seguramente sea el ultimo capítulo de octubre.
Veréis del 15 al 29 tengo la primera ronda de exámenes y no es poco precisamente  además tengo que hacer trabajos, resúmenes  leerme libros asquerosos... 2º de bachiller es más horrible de lo que pensaba y en menos de un mes de clase ya estoy estresada y bajo bastante presión.
Intentaré publicar algo en algún momento o programar alguna entrada si tengo tiempo pero no os puedo prometer nada.
Ahora otra cosa, hace unos capítulos os hablé de la idea de hacer un posible concurso, con un tema no definido por el momento, pues bien el otro día se me ocurrió que podía hacerlo cuando el blog tenga 10000 visitas.
En el caso de que puede que eso pase en mi periodo de ausencia y de ser así se pospondría hasta noviembre.
Y después de este rollo impresionante os dejo con el capítulo 27 y como siempre espero que os guste y que comentéis :)

Por fin llegó el día, era 21 de junio y las clases habían terminado hacía apenas unos cinco minutos. Los últimos meses no habían sido nada fáciles pero finalmente aquí estaba, en las escaleras del instituto, con unas notas de las que no me podía quejar esperando a mis amigas para irnos a comer.
Aquel día de abril volví a recuperar mi antigua vida, aunque al principio no puedo negar que fue bastante duro.
Las pesadillas se habían ido de la misma forma que habían llegado y de John, por suerte, no volví a saber nada.
Durante las primeras semanas Javier se había dedicado a llenarme el móvil con mensajes y llamadas que yo decidí ignorar sin pensarlo dos veces.
Salir a la calle sin tener la sensación de que alguien me seguía y sin ir mirando cada dos minutos hacia atrás también fue difícil. En esos momentos todavía tenía miedo y era complicado de apartar, algo que mis amigas intentaron  solucionar comprando medio centro comercial.
Pero no fue eso lo que lo consiguió, fue el tiempo y la tranquilidad de no volver a tener sobresaltos.
De mi padre tampoco había vuelto a tener noticias desde aquel día y realmente lo prefería así, si iba a volver a desaparecer no era la clase de persona a la que deseaba tener en mi nueva vida.
Fuimos a comer como siempre hacíamos a final de curso y estuvimos hablando de cualquier cosa excepto de los últimos cinco meses, eso era lo único que les había pedido.
Sobre las cinco me quedé sola con Sandra y decidimos dar un paseo por la ciudad, lo que en su idioma se traducía como ir de compras por séptima vez en la semana.
-Haz como que te he dicho algo muy gracioso y ríete- Dijo derrepente.
-¿Pero qué dices Sandra?
-Lo primero no preguntes, lo segundo no te gires y lo tercero acabo de ver a Lucas y está detrás de nosotras así que ríete.
-Ja ja ja ja, tuvo que ser muy gracioso.
-No lo dudes ja ja ja pero ya sabes como es él- Dijo Sandra mientras las dos seguíamos riéndonos de forma falsa hasta que un minuto después ocurrió lo inevitable.
-Hola Alicia- Saludó Lucas una vez estuvo a mi lado.
-Hola Lucas... y hola a ti también Isabel.-Esto me había cogido por sorpresa y no  me lo esperaba.
-¡Hola Alicia! Cuanto tiempo sin vernos, seguro que tienes cosas muy interesantes que contar- Me dijo con una extraña alegría.
-Oh ya sabes nada importante.
-Pues yo si que tengo algo importante que decir-Siguió soltando Isabel- ¡Estamos saliendo!- terminó mientras se besaban "apasionadamente" provocandome serias arcadas.
-Bueno chicos fue un pacer volver a veros pero tenemos cosas que hacer así que ya nos veremos- Intervino Sandra tratando de ayudarme.
-Adiós chicas, y Alicia te llamaré algún día que yo también tengo algo que contar-Contestó Lucas con su habitual misterio.
Sandra y yo seguimos caminando en silencio hasta que no me pude aguantar más.
-¿Se puede saber qué hace con esa zorra?
-¿Y lo que dijo al final? Qué raro fue todo.
-Demasiado,¿cuándo ha vuelto a la ciudad? ¿y ahora qué? ¿ya no le recuerdo a mi padre?- Pregunté indignada
-Tenía un aire distinto a cuando se fue como si hubiera cambiado.
-Tiene que haberlo hecho para  salir con esa barbie asquerosa, Javier tenía razón, el pasado siempre vuelve.
-Ummm acabas de meter a Javier en la conversación, esto no va bien así que vamos a dejarlo.
-No puedo, a pesar de todo no he conseguido sacarlo de mi cabeza.
-¿A cual de los dos?-Preguntó Sandra con frialdad.
-Tienes razón, vamos a dejarlo.
-Me operan la semana que viene-Soltó de golpe.
-¿Te operan? ¿Por qué no lo has dicho antes?
-Sabes que no me gusta hablar de eso, me raparan el pelo, me abrirán el cráneo e intentaran sacarme la especie de bulto o lo que sea que tenga en el lado izquierdo del cerebro sin dejarme inútil para el resto de mi vida.
-Sandra...
.-No, no digas nada, solo necesito que estés allí sola y sin nadie porque nadie más debe saberlo.
Vaya parece que hoy es el día de encontrarse con los ex-novios, mira quien viene hacia aquí.
-Javier.
-El mismo, creo que os voy a dejar solos.
-No Sandra espera.-Pero ella ya se había ido.
-Hola Alicia-Dijo Javier.
-Lucas ha vuelto- Dije sin pensar.
-¿Lucas? Pensé que nunca lo haría- Contestó extrañado.
-Hola Javier.
-Te veo algo nerviosa, ¿damos una vuelta?- Preguntó entre risas.
-Está bien-Respondí suspirando.
Ver a Javier, hablar con el, era como golpearme a mi misma con un látigo y lo único que conseguía era abrir viejas heridas que ya estaban cerradas, o con eso intentaba engañarme aunque en verdad sabía que no era así.
Desde aquellos días no había pasado ni uno solo en el que no le echara de menos, aún sabiendo todo lo que eso significaba, pero sabía que debía pasar página y esto no me lo iba a impedir.
-¿Sabes? He comenzado a odiar este sitio.- Dije refiriéndome al parque, siempre nos dirigíamos al parque.
- A mi me trae buenos recuerdos, hemos vivido buenos momento aquí.
-Si me has traído aquí para esto pierdes el tiempo-Respondí en tono cansado.
-Puede que me guste perderlo.
-Enserio Javier ¿qué quieres?
-¿Has dejado de pensar en mi? ¿Me has olvidado?
-No has respondido a mi pregunta.
-Ni tu a la mía- Nos quedamos en  silencio como solíamos hacer mientras sentía como los buenos recuerdos vividos en ese maldito lugar me quemaban la piel.
-Bueno como no lo vas a hacer me voy que tengo una fiesta para la que arreglarme, maquillarme, ya sabes cosas de chicas.
-Espera-Dijo agarrando mi mano.
-Creo recordar haberte dicho que no me volvieras a tocar, mi opinión no ha cambiado así que déjame en paz y no me vuelvas a buscar.
Después de mis palabras se fue dejándome sola en aquel lugar mientras intentaba callar una voz en mi cabeza que me decía que corriera tras el. Eso no iba a pasar, me lo había prometido y no soy de las que incumplen las promesas.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Capítulo 26: Grabado para siempre

¡Hola lectores! Aquí estoy con el capítulo 26, iba a publicarlo ayer pero al final no estuve mucho por casa así que os lo traigo hoy.
Aprovecho para deciros que ya tengo más o menos organizados los exámenes de la primera evaluación y hay unas semanas en octubre y noviembre en las que voy a estar muy desaparecida pero mientras tanto seguiré por aquí.
Bueno, pues nada más, os dejo con el capítulo 26 y como siempre espero que os guste y que comentéis.

No veía lo que pasaba a mi espalda pero estaba seguro de que mi padre no estaba por aquí de casualidad.
-Siempre dijiste que tu familia te daba igual pero ahora veo que no es cierto- Las palabras de John me retumbaban en la cabeza a la vez que sus manos ascendían peligrosamente de mi barriga mientras yo intentaba reprimir las lágrimas y las ganas de vomitarle encima.
-SUÉLTALA AHORA MISMO HIJO DE PUTA- El grito de mi padre fue seguido de varios golpes que consiguieron que finalmente John me soltara.- ¡CORRE ALICIA! -Su segundo grito me hizo reaccionar y empecé a correr como nunca había hecho sin tener rumbo alguno hasta que no pude más.
Seguía perdida, incluso más que antes, y aunque en este momento lo detestara sabía que solo existía una persona que me pudiera ayudar, Javier.
-¿Alicia? ¿Dónde se supone que estás? Son las cinco menos veinte pero por suerte para ambos John aún no ha llegado.
-Yo que tu no le esperaría- Respondí mientras intentaba a duras penas recuperar el aliento.
-¿A qué te refieres? ¿Sabes algo que yo no se?
Un largo suspiro salió de mi boca sin que pudiera evitarlo y le conté todo lo que había pasado unas calles atrás sin parar de pensar en lo que podría haber pasado si no llega a aparecer alguien, aunque en este caso el alguien hubiera sido mi padre quien no sabía muy bien que era lo que estaba intentando hacer.
-¿Dónde estás ahora?- Preguntó con la voz temblando de rabia.
-No lo se, nunca había estado antes en esta parte de la ciudad pero tiene que haber algún cartel con el nombre de la calle.
-Debe de estar en alguna parte, ¿ves algo que me pueda dar una pista?
-Lo único que veo son edificios rojos, espera, en uno pone "Cale de las Hilanderas".
-Genial, se donde estás así que a no ser que veas a John quédate ahí y no te muevas, porque como lo pille no saldrán cosas bonitas de mi boca.
Por una vez hice caso de lo que Javier me había dicho entre otras cosas porque me encontraba bastante destrozada. Me quede donde estaba sin poder evitar mirar en todas las direcciones posibles aunque en el fondo me parecía que el y mi padre iban a estar muy entretenidos pero por mucho que me costara reconocerlo tenía miedo.
Finalmente divisé a Javier corriendo por las calles y cuando estuvo a mi lado no pude aguantar las lágrimas por más tiempo y me eché a llorar.
-Vámonos de aquí Alicia- Me dijo mientras se acercaba para darme un abrazo.
-Para-respondí mientras me soltaba- Por favor no vuelvas a hacerlo, por favor no vuelvas a tocarme.
Javier se quedó mirándome fijamente sin saber muy bien que decir ni replicar, se limito a hacerme caso y a caminar delante de mi mientras salíamos de aquellas calles que se quedarían para siempre grabadas en mi cabeza.
Poco a poco empecé a orientarme y a recordar los lugares por los que pasábamos pero estaba segura de que no nos dirigíamos a mi casa. El silencio se había instalado entre nosotros y lo prefería de esa forma porque no me creía capaz de decir nada, no después de lo que había pasado, no cuando aún podía sentir aquellas manos sujetándome.
En los últimos meses había vivido más malas experiencias que en el resto de mi vida junta y me estaba empezando a cansar, lo único que quería era volver a mi vida normal de antes y dejar todo esto atrás.
-Hemos llegado- La voz de Javier me sacó de mis pensamientos y por una vez lo agradecí- Esta es mi casa y por si te lo preguntas John no va a venir, Peter me llamó para decirme que posponía nuestro encuentro de forma indefinida.
Oír su nombre hizo que todo volviera a pasar delante de mis ojos haciendo que me derrumbara por completo.Terminé llorando sobre una oxidada escalera de metal hasta que Javier me agarró de los brazos y me metió dentro a pesar de mis vagas protestas. 
Una hora, media tarrina de helado de chocolate y un puñado de pañuelos más tarde conseguí tranquilizarme lo suficiente para poder hablar, debió ser bastante evidente porque fue el el que empezó la conversación.
-Soy consciente de que ahora mismo estás destrozada pero no puedo esperar más porque necesito saberlo ¿es cierto que nuestra relación está extinguida?
-No...no lo se no lo he pensado mucho en eso- Primera mentira, era en lo único en lo que había pensado durante estos dos días pero seguía sin encontrarle respuesta a la pregunta.
-Yo si lo he hecho pero no hay nada que pueda decir o hacer que consiga cambiar el pasado.
-Lo se, pero cuando te miro ya no puedo ver a la misma persona a la que veía antes de que me lo dijeras.
-Sigo siendo esa persona Alicia.
-Lo siento Javier pero esto es demasiado, yo solo quiero mi vida de antes con las complicaciones normales de cualquier chica.
-No, por favor no me hagas esto, por favor Alicia- Las lágrimas amenazaban con salir de sus ojos.
-Ahora mismo es lo que necesito, alejar a todo lo que tiene que ver con los últimos 3 meses.
-¿Enserio crees que te va a dejar en paz? Tus pesadillas van a empeorar mucho después de esto.
-Las soportaré como pueda.
-Así que cortas conmigo...
-Si-Ahora los dos llorábamos como tontos- Pero podemos volver a ser amigos como cuando quedábamos en el parque.
-Yo nunca podré ser tu amigo Alicia.
-Lo siento.
Y así acabó todo, después de esas palabras salí de la casa de Javier y me fui a la mía donde nadie hizo preguntas con respecto a mis lágrimas, donde repasé cada palabra que nos habíamos dicho, cada beso, cada abrazo y caricia.
Pero no podía hacer nada, ahora tenía que recomponerme de alguna forma porque si en algo tenía razón era en que John no me iba a dejar en paz, y no lo hizo.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Capitulo 25: Conversaciones pendientes

¡Hola lectores! Os traigo el capítulo 25 recién salido del horno, espero que nadie quiera matarme por el final pero ya iréis viendo como las piezas encajan.
Bueno el siguiente no se si estará para el viernes de la semana que viene o el siguiente ya os avisaré en el lateral del blog donde pone información.
Y como hoy no tengo nada más que decir os dejo con el capítulo 25 que como siempre espero que os guste y que comentéis.

"Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos".
Esa frase resonaba en mi cabeza minutos después de mi conversación con John. Por lo menos tenía una cita para negociar con el en dos días y eso ya era algo. Bueno, tenía no. teníamos porque su condición era que Alicia también estuviera presente.
Eso me hizo darme cuenta de que tenía que contarle mi pasado antes de que el lo hiciera.
-¿Dónde se supone que tenemos esa gran cita con el cerdo de John?-Preguntó sarcástica.
-Pues... en mi casa.
-¿Tu casa? Nunca me has hablado de ella.
-En algún sitio tendré que vivir y esas cosas, ¿no te parece?
-Supongo que podrías enseñármela antes de que lo veamos y se llene de momentos desagradables-Dijo sonriendo.
-Mira Alicia tengo algo que contarte y si después de eso quieres seguir hablándome te la enseñaré encantado.
Me miró de forma extraña pero sin embargo no dijo nada esperando a que lo hiciera yo, esperando lo peor.
-El día que te conté la historia de mi infancia con John debí haberte contado esto también pero sabía que si lo hacía no querrías volver a verme. Seguir ocultándolo no tiene sentido porque si no lo hago lo hará el y prefiero ser yo el que te lo cuente.
Aquel día te dije que los hombre del TJT e habían obligado a matar, concretamente fueron dos personas, sus caras siempre estarán en mi cabeza como si hubieran sido grabadas con fuego. Cuando salí de allí me prometí no volver a hacerlo en la vida, ni si quiera pensarlo, pero fallé.
Después de la muerte de mis padres solo deseaba la muerte del tuyo, quería verlo muerto pero no quería ser yo el que lo hiciera, eso lo iba a dejar en manas de la policía.
Todo volvió a cambiar el día que trajeron a Lucas, al principio no sabía quien era pero al no parar de oír historias sobre el decidí preguntarle.
Se presentó como el chico al que habían secuestrado camino de una cita con la hija de un hombre que se hacía llamar "El Jefe". Enseguida le ofrecí mi ayuda y fue entonces cuando te escribió la carta pero cuando te conocí en el parque todo cambió para mi.
Nunca había creído en los flechazos o en el amor a primera vista hasta aquel día cuando te miré a los ojos, a esos profundos y hermosos ojos verdes, y desde entonces empecé a ver a Lucas como la competencia.
A medida que te iba conociendo me daba cuenta de que ni si quiera era un rival para el porque aunque tu no lo sabías del todo estabas enamorada de el.
Fue entonces cuando esos sentimientos enterrados volvieron a aflorar, la ira, el resentimiento, el deseo de venganza y de muerte.. Como sabrás en la cantera había montones de piedras dispersos por varios lugares, pues una noche casi le parto el cráneo con una de ellas, en el momento en el que lo iba a hacer me di cuenta de que si lo hacía volvería a sentirme como entonces y la posé donde la había encontrado.
El día de su liberación iba a desaparecer de tu vida para siempre pero llegaste al parque y cuando me dijiste lo que te había dicho y que se había ido pensé que podía dejarlo todo atrás y volver a empezar desde cero.
Con lo que no contaba era con el regreso del pasado, y cuando empezaron las llamadas me di cuenta de que nunca se va del todo y de que tenías que saber la historia aunque no te volviera a ver nunca más.
Después de decir todo lo que tenía que decir el silencio se instaló entre nosotros durante lo que debió ser un largo minuto, sabía que tenía que haberlo hecho antes pero de haber sido así ¿nos habríamos llegado a conocer? ¿habríamos vivido todo lo que vivimos? La respuesta se formaba en mi mente con rapidez, primero una N y luego una O.
-Dame tu dirección-El sonido de su voz me sacó de mis pensamientos y por lo que pude ver en sus ojos no me equivocaba.
-¿Mi dirección?- Pregunté aún algo aturdido.
-Si, ¿es que estás sordo?- Su voz no hacía más que hacer ver su enfado y mis miedos salieron a la luz, la había perdido.
-Es Avenida Oeste portal 8 2ºB.
-Bien, nos vemos en dos días y después de eso espero no volver a hacerlo nunca- Echó a andar con rapidez mientras me quedaba pensando en lo que acaba de hacer y recordando porque pensaba que era lo correcto.
***************************Dos días después****************************************
Parte de Alicia
Nunca me había orientado muy bien y ahora mismo estaba segura de que me había perdido, mi reloj marcaba las 16:15 así que tenía un cuarto de hora para encontrar la maldita calle.
Consideré mis opciones y como no no había nadie alrededor decidí muy a mi pesar mandarle a Javier un mensaje, no quería llamarlo porque oír su voz sería algo extraño aunque lo iba a tener que hacer en unos pocos minutos.
No estaba segura de como sentirme porque no podía decir que mis sentimientos hacia el se hubiesen esfumado, por desgracia no era así, aunque eso lo hubiera hecho todo mucho más fácil.
Es cierto que si en lugar de el me lo hubiera contado es asqueroso de John el "enfado", si es que se podía llamar así, hubiera sido mayor. Pero tampoco era un enfado, más bien una especie de miedo por lo que casi llega hacer y por lo que hizo.
También es cierto que lo que hizo nunca me había importado hasta ahora así que en resumen estaba echa un lío y de los grandes. Mientras me comía la cabeza yo sola y pensaba que poner en el mensaje alguien me abrazó por la espalda lo que me hizo saltar de forma automática.
-Bueno bueno, así que hay problemas en el paraíso no los esperaba tan pronto pero no puedes decir que no te lo advertí ¿verdad querida?
-Suéltame ahora mismo John- Dije nerviosa.
-¿Y por qué habría de hacerlo? Ahora mismo no hay nadie por aquí y tu relación con Javier está extinguida ¿qué me lo impide?.
-Yo lo hago- El ruido de un golpe hizo que John me juntara más hacia el y lo único que podía sentir era una creciente sensación de asco.
- Vaya, esto no me lo esperaba, ¿desde cuando te has convertido en un padre protector?