domingo, 28 de julio de 2013

Capítulo 22

Buenas lectores, aquí está el capítulo 22 como es costumbre últimamente tendría que haberlo publicado antes pero como compensación es más largo de lo habitual.
Otra cosa, estuve pensando en hacer un concurso ¿Qué os parecería la idea? El problema es que tampoco sabría muy bien sobre que hacerlo así que si queréis darme ideas yo encantada.
Bueno que me enrollo como las persianas, os dejo con el capítulo y como siempre espero que os guste y que comentéis :)


Observé mis arrugadas manos por enésima vez asimilando lentamente que estaba en casa, concretamente en mi baño. Cogí mi esponja morada sintiendo un extraño alivio por no tener que volver a usar aquella especie de estropajos que había en el hospital.

Los mismos botes en las estanterías, las mismas cortinas verdes, todo parecía en orden al igual que siempre. Sin embargo yo no lo estaba, las pesadillas no habían remitido y al parecer no lo harían por el momento, o eso era lo que me había dicho la voz misteriosa a la que debería de empezar a llamar John.
Ese hombre se había presentado ayer en mi habitación media hora antes de que me dieran el alta aprovechando que mi madre estaba arreglando los papeles.
Era alto, delgado, con una sonrisa malvada y una afilada nariz. Sus ojos eran de un azul casi blanquecino y su pelo prácticamente inexistente lo que le daba aspecto del malo de la película y en este caso parecía que así era.
Mi misión en todo aquello que esos hombres estaban montando y que yo seguía sin comprender era solamente soportar amenazas y horribles pesadillas para que Javier aceptara sin rechistar algo que el demomento tampoco conocía.
Tras salir de la ducha observé el calendario de la pared y me di cuenta de que quedaban poco menos de dos meses para las vacaciones de verano y lo que tenía que hacer ahora era seguir con mi vida habitual. O por lo menos intentarlo hasta que llegara la noche.
-Alicia...-Mi madre me sobresaltó con su tono de "algo no va bien pero lo voy a solucionar".
-¿Qué pasa mamá?- Pregunté fingiendo no darme cuenta.
-Me siento una madre horrible al hacer esto pero te vas a tener que quedar con alguna de tus amigas hasta mañana por la tarde- Respondió poniendo una sonrisa forzada.
-¿Donde tienes que ir?
-Me acaba de surgir un problema en el trabajo y tus hermanos están con los abuelos a más de un día en coche por lo que no pueden venir, así que llamé a la madre de Laura y hoy tendréis noche de chicas- Volvió a pone aquella sonrisa intentando que no me enfadara con ella.
-No te preocupes mamá esta´re bien, te llamaré por la mañana como otras veces.
-Pero acabas de salir del hospital y todo eso yo...- Tranquila mamá, voy a estar bien- Dije cortando uno de sus interminables discursos de perdón y culpa.
A las cuatro de la tarde el timbre del piso sonó interrumpiendo una de mis largas sesiones de lectura. Salí de mi habitación procurando no hacer ruido y al darme cuenta de que eran mis amigas sentí un profundo alivio.


-Así que le besaste... entiendo, y el un hospital cuando acababas de estar llorando, ¿no es un poco raro?- Preguntó Teresa después de que las hubiera puesto al día sobre todo lo que me había pasado.

-Pues yo lo veo muy romántico, es como un caballero, como si fuera a estar siempre dispuesto a salvarte- Contestó Sandra.
-Alicia no es ninguna princesita incapaz de defenderse y sinceramente creo que es demasiado precipitado... o no, dime que no es verdad. ¡A ti ya te gustaba antes de que Lucas se fuera!- Laura me señalaba con su dedo acusador esperando una respuesta.
-Es posible que un poco...
Nos pasamos la tarde con risas y conseguí olvidarme por un momento de John y sus amigos hasta que vi que eran la ocho y ninguna tenía intención de irse por lo que me empecé a agobiar porque no quería que supieran nada acerca de mis pesadillas.
-Bueno chicas ha sido estupendo esto de quedar como en los viejos tiempos pero ahora necesito estar sola para tranquilizarme y descansar.
-Pero tu madre dijo que nos quedáramos a dormir- Protestó Laura.
-Se lo que dujo mi madre pero ella no se tiene porque enterar, hacéis la fiesta en casa de Sandra y todos tan tranquilos.
-¿Estás segura de que vas a estar bien?- Preguntó Teresa no muy convencida.
-Si, si me pasa algo os llamó y...
-Y estaremos aquí en tres segundos- Completaron las tres al unísono.
Cuando la puerta se cerró me sentí bastante sola, podía haber esperado más pero entonces anochecería y ninguna se abría querido marchar.
Me puse un pijama y me senté a ver la televisión intentando no pensar. A las nueve y media estaba muy cansada y me dirigía a la nevera para coger la cena cuando llamaron al timbre.
Sentí un intenso escalofrío recorrer mi columna vertebral y me encaminé silenciosa hasta la puerta. Cuando estaba a un par de pasos empecé a oír una voz.
-Alicia, soy yo, abre la puñetera puerta de una vez que te estoy oyendo respirar.
Di los pasos que faltaban y giré el pomo de la puerta para encontrarme con una cara que llevaba todo el día queriendo ver.
-Bueno, ¿es que no piensas invitarme a entrar? No soy muy fan de hablar en los pasillos la verdad- Una sonrisa se abrió paso en mi rostro nada más escucharle hablar.
-Claro... emm pasa- Intentaba aparentar naturalidad pero realmente estaba nerviosa porque no sabía lo que hacía aquí.
-Bonita casa, y... bonito pijama- Su comentario me hizo recordar que mis pintas de andar por casa no es que fueran muy adecuadas para estar con gente.
-Voy a cambiarme espera aquí- Me apresuré a responder.
-¿Y quién dice que tengas que hacerlo? Además ya te he visto en pijama otras veces- Respondió mientras me miraba divertido.
-Lo digo yo y con eso es suficiente- Cerré la puerta de mi habitación y me puse unos vaqueros con la primera camiseta que vi y una chaqueta que estaba colgada en una silla.
Al abrir la puerta me lo encontré apoyado en el marco sonriente.
-¿Se puede saber que hacer aquí?- La situación comenzaba a molestarme y no sabía porque.
-Solo quería ver la habitación más interesante de la casa en profundidad.
-Pues puedes seguir soñando, y no me refería solo a mi habitación, ¿qué haces aquí? En mi casa, a estas horas de la noche.
-Vi a tus amigas por la calle quejándose de que las habías echado de tu casa y preocupadas por haberte dejado sola. Así que aquí estoy para que no estés sola.
- Mira Javier, se que te preocupas por mi pero hoy quería estar sola de verdad.
-¿Y a qué vino esa preciosa sonrisa que apareció en tu cara nada más abrir la puerta?- Pregunto acercándose a mi hasta que no había más que unos centímetros de distancia entre nosotros.
-Venga Alicia, dime que me vaya y lo haré- La distancia ahora era prácticamente inexistente, mi corazón latía muy rápido y lo único que quería era besarle rompiendo cualquier estúpido milímetro que quedara entre los dos. No quería que se fuera.
-No-Dije nerviosa.
-¿No qué?-Preguntó sonriendo.
-No quiero que te vayas- Mis ojos se encaminaron a mirar al suelo como cada vez que estaba nerviosa.
-Esa me parece una muy buena idea- Respondió levantando mi barbilla de forma que solo pudiera mirar hacia el, hacia sus profundos ojos, hacia su nariz, hacia esa boca que no hacía otra cosa que sonreír juguetona riéndose de mi. Estaba esperando a que yo hiciera algo, y movida por una sensación nueva, tal vez deseo, tal vez no, puse mis manos alrededor de su cuello atrayéndolo hacia mi de forma que nuestras frentes se juntaran.
Estuvimos así un tiempo, soportando miradas y sonrisas inquietas que no lanzábamos mutuamente hasta que me separé y volví al plato que estaba a punto de sacar cuando él llegó.
-¿Vas a cenar? ¿Enserio?- Preguntaba de forma incrédula.
-Si, hay comida suficiente si te quieres quedar pero luego te irás- Respondí tajante.
-Bueno eso ya lo veremos.
No se en que momento me quedé dormida, solo recuerdo tener la vaga sensación de ser levantada de la silla, acostada en mi cama y de sentir a mi lado otra presencia que me hacía sentir segura.

martes, 23 de julio de 2013

Historia de fin de semana

Historia de fin de semana



- Corre! Corre! – Grito Eineth mientras se alejaba de ella – Ven conmigo!
Juliete se levantó con furia del suelo  y empezó a correr detrás de él. Seguir por aquel camino ya no era seguro, tenían que encontrar algún lugar dónde no pudiera encontrarles la bestia.  Corrieron campo a través, se dirigían al bosque Munthrow. Hacía mucho tiempo que nadie, en su sano juicio, se adentraba en ese bosque maldito, pero a Eineth le pareció buena idea; en la aldea siempre había escuchado que la bestia no podía entrar allí,  aunque tampoco imaginaba que los peligros que les acecharían en el interior de ese bosque eran mucho peores que huir de Hanfur, la bestia.
(radio)
La oscuridad de la noche hacía que el bosque fuera más peligroso. Einteh agarraba a Juliete de la meno para que no cayera. Ella estaba muy cansada. Llevaban unas cuentas horas andando. Los ruidos que se escuchaban cada cierto tiempo asustaban a Juliete e inquietaban a Eineth.
- ¿Podemos parar a descansar? –imploró Juliete- Estoy cansada de andar y tengo sueño.
-No, es muy peligroso dormir a merced del bosque. –Eineth siguió tirando de la mano de su hermana pequeña.
Ya no sabían donde se encontraban. Perdieron el rumbo en cuanto el sol desapareció.
-¡He visto una casa! –gritó Juliete y tirando de la mano de su hermano.
Y era de verdad. Juliete había visto una pequeña cabaña abandonada. Eineth decidió pasar allí la noche hasta que amaneciera.
Dentro de la cabaña no había nada, ni muebles, ni rastro de nadie viviendo allí. En una pequeña habitación, que estaba al fondo de la cabaña, se encontraba una pequeña radio. Se acercaron a verla y ver si funcionaba pero antes de llegar a tocarla, esta se encendió sola...
(mariposa)


Unos ruidos incoherentes empezaron a salir de la radio. Los dos chicos se acercaron para intentar entender qué es lo que decía, pero al hacerlo sus ojos se abrieron mostrando su miedo. Lo que se escuchaba no eran personas hablando como ellos se esperaban, si no los gritos ahogados de una persona. Juliete gimió y alejándose de la radio, puso sus manos en los oídos para intentar bloquear aquel espantoso sonido.
-¡APÁGALO, EINETH! –gritó la chica.
Su hermano volvió la mirada a la radio y empezó a tocar todos los botones posibles pero aquel aparato seguía produciendo aquel grito terrorífico. Desesperado, buscó el enchufe al que estaba conectada, pero su asombro creció al darse cuenta de que ni siquiera estaba conectada.
-Juliete, tenemos que irnos.
El chico agarró a su hermana, arrastrándola hasta la puerta por la que habían entrado, pero cuando fueron a abrirla, estaba cerrada. Fue a coger a Juliete para buscar otras salidas cuando vio que su hermana se había alejado de él y estaba mirando, muy concentrada, una mariposa de colores brillantes y llamativos. El chico también se la quedó mirando y, de repente, la mariposa expulsó un extraño gas que se introdujo en el cuerpo de los chicos, provocando que cayesen al suelo, desmayados…
(libro)


Juliete se despertó en una habitación, parecida a la de un hotel. Eineth estaba dormido a su lado. Al menos, el ruido infernal de aquella radio no estaba allí con ellos. Juliete se levantó de la cama en la que estaban y recorrió la habitación. La pintura de las paredes estaba descascarillada, obviamente. No había ventanas, ni escuchaba ningún sonido que le indicara dónde podrían estar. Juliete despertó a Eineth zarandeándole por un hombro.

-¿Qué? ¿Qué?-preguntó adormilado.

-Eineth, ¿dónde estamos?-preguntó ella. 

Eineth se incorporó y buscó por toda la habitación algo que les indicara dónde se encontraban. Se acercó a la puerta, escuchando tras de ella.

-No pueden encontrar el libro. Como lo encuentren, estamos perdidos.

-Venga ya, Dawson. Son unos críos-interrumpió una voz femenina.

-Pero...el libro...-seguía Dawson.

-Cállate. Nos pueden oír. Dudo que sepan nada sobre él. Si sus padres no les dijeron nada, yo tampoco. Vigílales, Dawson. No quiero que se escapen. Son nuestra moneda de cambio.

(auriculares)


                                             Tris Fairchild- Nephilim Osada

-Si lo encuentran, será tu culpa -espetó Dawson, y sus pasos resonaron en la habitación.
Alguien resopló y gruñó enfadado.
-Eineth, ¿qué esta…?
-Shhhh – susurró él, poniendo su dedo índice sobre sus labios- no puedes hablar, ¿de acuerdo Juliete?
Unos pasos se acercaban hacia su puerta. Eineth lució alarmado, y retrocedió en el suelo a gatas. Cogió a su hermana por el brazo y la arrastró hasta el fondo de la habitación. Algo golpeó la puerta, y como instinto de protección, Eineth se abalanzó sobre Juliete, arrinconándola en el suelo.
Se mantuvieron en silencio, hasta que la voz volvió a hablar:
-Seguirán dormidos –refunfuño. Ahora su voz sonó más lejana:- ¡Dawson! Te dije que vigilaras a los chicos. ¡Dame ese aparto con ese cable infernal!
-Roald, este aparato se llama reproductor de música. Sirve para escuchar música, y ese cable infernal son los auriculares.
-¡A vigilar he dicho! Si esos niños despiertan, me llamarás. ¿Entendido?
No respondió.
-¿Entendido? –gritó más fuerte.
-Sí, lo que tú digas.
Se volvieron a oír pasos en la habitación, y luego un fuerte portazo.
-Cretino –espetó Dawson. 

(esposas) 

Ana Grey- La chica de la sonrisa verde

Eineth permaneció en esa posición hasta que estuvo seguro de que el ruido no tenía que ver con ellos. Tras conseguir que Juliete se quedará quita y callada dio unas vueltas por aquella habitación intentando encontrar algo que les ayudara a escapar.
Estaba a punto de mover una cama cuando oyó voces lejanas fuera de la habitación.
-¿Cuanto tiempo los vamos a dejar ahí? Digo yo que en algún momento tendrán que comer y esas cosas- Por la voz el hombre que había hablado era el tal Dawson.
-Ya lo había pensado, dentro de diez minutos mandaré a Susan para que hable con ellos y así estaremos seguros de que no nos ocultan información. Además de todas formas mañana estarán muertos- Esta vez era el tal Roald quien había hablado, pero a Eineth no se le habían olvidado las ultimas palabras que habían dicho y en cuanto las voces se alejaron movió la cama y encontró una trampilla. Cogió a Juliete de la mano y cuando estaban a punto de entrar la puerta se abrió de golpe.
Rápido Susan ponles las esposas y que no se muevan de allí-Dijo un hombre gordo que debía de ser Roald.

(Bolsa)

En principio le había dicho a   M.T de la vida de Finnick y Annie que la terminara pero me dijo que no podía así que aquí estoy otra vez porque la chica que tuvo la idea y empezó toda la historia me dijo que si podía adelantar el día de finalización y buscar a alguien que la terminara y por supuesto que lo hago porque sería una pena que no tuviera un final.
Bueno  a ver si esta vez lo consigo, quiero que siga la historia Elena Darson

Reglas del juego:

  • Sigue la historia y deja una palabra entre paréntesis para que el siguiente pueda incluirla en su relato.

  • Mándala otro blog y avísale para que pueda seguirla.

  • El juego acaba el miércoles 31/07/2013.  La persona que reciba la historia el miércoles deberá terminarla, el jueves la publicaré en esta web.

  • Si no quieres participar, avisa al blog que lo envió para que pueda enviarlo a otra persona.

martes, 16 de julio de 2013

Premio Liebster 2, Premios Odair Cresta y Capítulo 21: La voz misteriosa

¡Hola lectores! Se suponía que yo iba a hacer estas entradas por separado y que el capítulo lo iba a publicar el lunes pasado pero como no fue así decidí juntarlas. Se que llevo más de dos semanas sin publicar y esta vez no tengo escusa, no publicaba porque no me apetecía escribir ni entrar en blogger esto es así. Probablemente también influya que estoy enganchada una serie y cada vez que cojo el ordenador lo único que algo es verla, cosas de aburrirse un poco. Pero bueno dejando a un lado mi vida hoy os traigo una entrada triple, por un lado dos premios y por otro el capítulo.

En primer lugar quiero agradecer a Clove Darson que me haya nominado así que vamos con ello.


Normas:

  • Se otorga a blogs nuevos y con menos de 200 seguidores.
  • Copiar y pegar el premio en el blog y enlazarlo al blogger que te lo ha otorgado.
  • Premiar a 5 blogs que no superen los 200 seguidores y escribir un comentario.
  • Contestar a las preguntas que nos plantee la persona que nos otorgue el premio y formular algunas preguntas para los blogs nominados.

Preguntas:

  • ¿Cuál es el escritor/a  que más te ha ayudado a crecer como persona?
Pues el algo complicado, yo creo que de todos los libros que leí saqué algo gracias a los que sus escritores intentan transmitir, la verdad es que es algo que nunca me he planteado pero no cero que uno en especial lo haya hecho.


  • ¿Cuál es tu sitio favorito para leer?

Yo diría que es mi cama o el suelo depende del momento.
  • ¿Dirías que eres una lectora compulsiva?
Si, sin ninguna duda lo soy. Tengo una lista de libros pendientes que no hace más que crecer y crecer por mucho que lea.
  • ¿Libro de papel o electrónico? ¿Por qué?
Bueno, yo todo lo que leo actualmente es utilizando mi eBook pero a pesar de eso donde esté un libro de papel que tu puedas tener de forma física, puedas pasar las hojas y puedas verlo ahí delante de ti que se quite el resto.
  • ¿Cuál es tu lugar favorito descrito en un libro? ¿Qué libro?
No tengo ni idea, no hay ninguna descripción de lugares en libros que pueda considerar mi favorita, además no me gustan las descripciones sumamente detalladas así que no puedo contestar nada más.


Preguntas:

  • ¿Cuál es tu género literario favorito?
  • ¿Qué tiene que tener un libro para que consiga engancharte?
  • ¿Qué era lo que más te gustaba hacer cuando eras pequeño?
  • ¿Cuál es tu época favorita del año?
  • Si pudieras realizar un viaje a través de los lugares imaginarios que aparecen en los libros ¿A cuál irías?

Mis nominados:


Si el tiempo llega tarde

1 Perla1 Esperanza

Verano Número 16
(Mañana os aviso a los 5)

Muchas felicidades a todos y ahora vamos con el capítulo 21 que como me ha costado bastante escribir y que como siempre espero que os guste y que comentéis.