viernes, 15 de marzo de 2013

Capítulo 14: Historias del pasado

¡Hola lectores! Hoy si que hay capítulo, aunque por los pelos no puedo publicar, porque a mi madre le pareció una buena idea decir que me iba a quitar el portátil  pero como se suele decir la sangre no llegó al rió jaja.
Bueno capítulo 14, este, en mi opinión es importante, porque se entenderá mejor toda la situación existente ahora en la historia, y se descubrirá la juventud de "el jefe"... si queréis saber más seguir leyendo^^
Nada más, y como siempre espero que os guste y que comentéis ;)

Parte de Lucas
El silencio se extendió entre nosotros pero no podía soportar estar en la misma habitación que ese asqueroso hombre, y para mi desgracia el silencio duró poco y comenzó de nuevo a hablarme en ese tono de persona que todo lo sabe en esta vida tan característico suyo.
-Debes de pensar que soy despreciable, pero no siempre fuí así-Dice suspirando.
-Lo cierto es que despreciable me parece un adjetivo un poco suave para calificar a mi secuestrador, y me importa más bien poco como fue tu juventud.
-En realidad me acabas de dar una idea, te voy a contar mi verdadera historia, la historia en la que una acción pequeña cambió para siempre el curso de mi vida.
Parte de El Jefe
Siempre fuí un cobarde y lo sigo siendo ahora, además de joven era terriblemente indeciso y no fuí capaz de decidir que carrera estudiar, así que mi padre cansado de mi pasividad en ese aspecto decidió por mi y me matriculó en ingeniería industrial.
Todo fue normal, yo estudiaba sin vocación ni interés, pero como no lo tenía por otras cosas no me quejaba.Un día llovía a mares y acababa de llegar a la parada de autobús calado hasta los huesos, y mientras esperaba bajo la marquesina la vi, lo recuerdo como si fuera ayer, ella también estaba mojada por la fuerte lluvia y en un instante nuestras miradas se juntaron y comenzamos a hablar me dijo que se llamaba Paula y que estudiaba farmacia, tres años después nos casamos.
Nunca he estado tan enamorado de una persona como lo estuve de ella, prueba de ellos es que tuvimos tres hijos juntos y estuvimos casados 27 años.
Me perdí la infancia de mis hijos mayores, David y Alicia, porque trabajaba fuera toda la semana y solo los veía los fines de semana, me perdí todo lo que hacían absolutamente todo, cuando había funciones escolares podía sentir la mirada de Alicia taladrándome por no estar ahí como los demás padres.
Por eso empecé a organizar excursiones familiares los domingos, íbamos a mucho sitios, a la playa, al bosque  al lago, hasta que descubrí la zona vieja de la ciudad y desde aquel día siempre íbamos allí, a mi me encantaba y David y a Alicia le encantaba jugar entre los edificios pero sin embargo Paula lo odiaba y se pasaba la tarde resoplando.
Todo cambió el día que descubrí la vieja cantera y cuando me di cuenta de que el cartel de peligro por derrumbe era falso, solo un truco para que la gente no entrara dentro pero a mi no me engañaron y una vez dentro me imagine todo lo que se podría hacer allí dentro.
Dos años después nació mi hija Alaba y la relación con Paula era distante porque me pasaba el día en la cantera hasta el punto que llegué a faltar al trabajo y terminaron despidiéndome.
Ese día llegué pronto a casa y me encontré a Paula llorando desolada, cuando le pregunté que le pasaba tras calmarla y me dijo que el laboratorio en el que trabajaba había explotado aunque no había heridos estaban buscando la causa y esta no fue otra que un error de medida del equipo de investigación de ella, no suya directamente pero si indirectamente, finalmente la convencía para que le echará toda la culpa a uno de los miembros, que acabó la cárcel, para así desvincularse de lo sucedido.
Dos días después un antiguo compañero me dio una tarjeta con una dirección en la que según decía me podían ayudar a recuperar el empleo, una vez allí conocí a Sara, una mujer que me metió sin que yo me diera cuenta en una red de tráfico de drogas.
Paula se enteró cuatro años después y pidió el divorció de inmediato algo que realmente me dolió en el alma porque la seguía queriendo, sin embargo ella  no tenía la misma opinión, así que me decidí a no desaparecer del todo de su vida, y a pedirle cada cierto tiempo un dinero que no necesitaba para recordarle que si ella hablaba de mis negocios yo le contaría a la policía lo sucedido en aquel laboratorio años atrás.
Estuve dos años enteros sin ver a mis hijos, y llegó un momento en el que deje de quererlos  solo los veía para el tema del dinero, ni me importaban sus vidas ni los quería en la mía.
-No hay mucho más que contar, puedes ir a cargar piedras-Dijo riéndose.
Parte de Lucas
Tardé un minuto en reaccionar, ese hombre que se encontraba en frente a mi era una especie de monstruo sin sentimientos del que era imposible pensar algo bueno y cuando lo miraba lo único que quería era escupirle la cara y darle una paliza por haber hecho sufrir a sus hijos y a su ex mujer, además de parecerme increíble que Alicia siendo tan buena tenga alguna relación con ese hombre.
Me puse a cargar piedras y me di cuenta de que no había nadie más que uno de los hombres de negro, este se me acercó y me dijo que si quería escribirle una carta a Alicia podía hacerlo y el se encargaría de enviarla, al principio sospeché pero me dijo que el estaba aquí bajo coacción y odiaba a cada una de las personas que formaban ese grupo, por lo que me puse a escribir con rapidez  y me di cuenta de que las palabras salían atropelladamente de mi cabeza y quería expresar demasiadas cosas, cuando terminé el hombre desapareció, y desee con todas mis fuerzas que Alicia leyera aquella carta.
Dos días después

-Alicia tienes una carta-Grita mi madre, cogí el sobre entre las manos y me extrañé porque nunca revivía cartas, empecé a leerla y las lágrimas empezaron a fluir por mis mejillas nada más leer la primera frase:

Querida Alicia, no te imaginas lo que te hecho de menos, esto es un infierno

Eso fue demasiado para mí, y me derrumbé al comprobar que era la letra de Lucas.