martes, 22 de julio de 2014

Capítulo 35: La cruda realidad

¡Hola! Aquí llega el capítulo 35, por fin conseguí terminarlo. El siguiente no sé cuando podré publicarlo, pero no estará antes del próximo mes. Hoy no tengo mucho más que contar así que como siempre espero que os guste y que comentéis :)


El viaje fue incomodo y raro, intenté aprovechar el tiempo para dormir sin resultado. En algún momento paramos en una estación de servicio y tras un café doble y tres donuts la vida se veía menos gris.

Sobre las once y media llegamos a mi antigua cuidad, me alegraba reconocer algunas de sus calles, sin embargo no recordaba nada del lugar al que finalmente nos dirigíamos.

Seguí a Pedro a través de una oxidada escalera y después de tocar el timbre esperamos. Me dije a mi misma que debía relajarme, pero dudaba que pudiera volver a hacerlo nunca más. La puerta se abrió  y un chico pasó su mirada de Pedro a mi mientras clavaba sus dedos sobre el marco de la puerta.

-Alicia... tus... tus ojos siguen siendo tan verdes como los recordaba- dijo con la voz rota al terminar la frase.

Antes de poder contestar me estaba abrazando y yo mantenía mis brazos estáticos a ambos lados de mi cuerpo sin saber que hacer ni decir, Pedro le susurró algo y entramos. El apartamento era completamente diferente a la fachada exterior, tenía un aire bohemio y muchos muebles de color blanco.

Sentada en un sofá estaba una rubia de mirada alegre que parecía sacada de los felices años veinte, calculaba que tendría un par de años más que yo y le di una mirada a Pedro para saber si a ella también tendría que conocerla. Un leve movimiento de cabeza me hizo entender que no, pero seguía sin saber quien era esa chica que tanto daño estaba haciendo a mi autoestima.

-¡Pedro! Hacía meses que no te veía- saludó con voz cantarína levantándose del sofá.

-¿Qué tal estás Marta?

-Estupendamente- contestó con una enorme sonrisa- Oh, no estoy segura de que nos conozcamos.

-Eh, no, soy A...- Es Cristina, mi novia- cortó Pedro.

La conversación siguió sobre la sorpresa de la tal Marta acerca de nuestro “noviazgo” y minutos después se fue dejándonos a los tres muy incómodos.

-Bueno, ¿y quien era?- pregunté intentando romper el hielo.

-Mi novia, Marta es mi novia- murmuró Javier.

Algo amargo se cocía en mi interior, algo como celos, aunque era absurdo tenerlos ya que no recordaba nada de aquel chico, ¿o lo hacía? Levanté la vista hasta sus ojos y sentí la, ya familiar, sensación de un flashback.
*
Mi versión joven estaba en una cama de hospital, había tubos saliendo de uno de sus brazos y estaba acompañada por un chico. Podía apreciar la lucha interna que ella tenía, quería hacer algo pero no estaba segura. Antes de pensarlo mucho ambos se fundieron en un beso y la cara del chico se volvió- nítida, era Javier.
*
-Eh, Alicia, vuelve a la realidad- dijo Pedro chasqueando los dedos delante de mi cara.

-¿Otro flashback?- preguntó con cara de interesante que no desapareció tras un asentimiento por mi parte.

-Sabéis, sois dos chicos, nos os recuerdo, yo soy una chica y no tengo porque contaros todo lo que veo.

-¿Nos besábamos?-preguntó Javier con cansancio, al ver mi cara de incredulidad continuó- ¿Era en tu casa? ¿En la mía? ¿En la calle? ¿En el hospital? ¿Tal vez cuando dormimos juntos?

Quería pegarle fuerte, sin embargo me mantuve en mi sitio sintiendo el calor avanzando por mi cara mientras ellos dos se reían.

-Esto fue un error, no debería haber venido- contesté dirigiéndome a la puerta.

-Espera- dijo Javier impidiéndome abrir la puerta.

-No, suéltame y vete a buscar a esa novia que no puede saber quien soy- estaba hablando sin control, olvidando los filtros que evitaban que dijese tonterías .

-Pedro, vete a por algo de comer- dijo Javier.

-Está bien, ¿alguna petición?

-¿Puedes traer una hamburguesa de pollo, patatas gigantes y dos donuts de chocolate rellenos de crema?- pregunté con tranquilidad antes sus cara asombradas.

-Supongo, en fin volveré cuando lo consiga- respondió resoplando.

En cuanto salió por la puerta sentí la incomodidad instalada en el salón, camine hacia el sofá sin entender porque seguía allí y no me había marchado.

-Estás celosa- afirmó Javier con una media sonrisa en los labios.

-Yo... creo que es posible, aunque no te recuerdo y no tengo derecho a estarlo.

-Parte de ti lo hace, bueno ¿lista para empezar?

Y la historia comenzó, era absurda, surrealista y sin ningún sentido, pero de alguna manera había ocurrido. Durante una breve pausa observé mi mano derecha agarrada a su brazo, iba a retirarla pero lo impidió. Se giró de forma que nuestros ojos quedaron al mismo nivel, el corazón me latía con fuerza y notaba como nos íbamos acercando poco a poco, con una mezcla entre temor y urgencia que la parte racional de mi cerebro no comprendía, entonces me aparté.

Salí disparada del sofá y entré en una habitación que creí que era el baño, pero que resultó ser un lugar para guardar trastos. Resbalé hasta el suelo y sentía las lágrimas deslizarse por mi rostro, mi visión empezó a volverse borrosa, el aire era insuficiente y me arrepentí con todo mi ser de haber empezado esta absurda búsqueda de recuerdos.
*
Estaba casi segura de que había gritado, era como estar dentro de una película observando los acontecimientos suceder pero sin poder hacer nada.
Al principio todo estaba oscuro y lo máximo que podía apreciar eran sombras de objetos diversos, poco tiempo después sentí una puerta abrirse y las luces se encendieron. Mi versión joven caminaba al lado de una chica con cara de perturbada, en ese instante la reconocí y lo relacionado con ella se aclaró en mi mente igual que niebla disipándose.
Todo vino de golpe, el mundo se tambaleaba, la historia cobraba sentido poco a poco y lo único que sentía era un vacío profundo y oscuro.

-¿Te crees muy lista no es así?- escuchar la voz de John de nuevo hizo que empezara a temblar.

-No me lo creo, lo soy-contestó Alicia con arrogancia.

-Teresa, haz los honores- replicó él sin mirando hacia una jeringuilla.

Teresa la agarró y se dispuso a sacar sangre a su antigua amiga, después de cuatro tubos presionó una gasa en la zona y la aseguró con esparadrapo con la facilidad de quien ya lo había hecho más veces, y así era.

-El plan está en marcha, si como es obvio tiene el gen podremos pasar a la siguiente fase, si no lo hace...- Si no lo hace esperaremos- cortó otro de los ayudantes, ahora sedadla.

La habitación se fue vaciando lentamente hasta que solo quedaron una inconsciente Alicia, John y un par de ayudantes entre los que se encontraba Pedro, horas después John fue a observar el resultado de los análisis dejando a los jóvenes al cuidado del cuerpo. Un par de golpes bastaron para dejar en el suelo a los demás y Pedro, que ya se había encargado de coger los medicamentos que Alicia necesitaba, cargó con el cuerpo y salió corriendo de allí.

Consiguieron salir del edificio y cuando estuvieron a una distancia prudente empezó a administrarle los específicos para que su vista regresase, la conciencia volvería por si misma en poco tiempo.

Mientras arrancaba trozos de hierba Pedro se dio cuenta de que lloraba, lloraba de rabia y frustración por que gente inocente estuviera encerrada y sufriendo por culpa de TJT. Finalmente Alicia despertó y su alegría por volver a ver fue cortada al escuchar ruidos, se escondieron detrás de un árbol y vieron como John y sus amigos estaban a escasos metros de ellos armados con pistolas.

-Ahora que te hemos encontrado vas a explicarnos a todos porque no tienes lo que estamos buscando- dijo Teresa apareciendo a sus espaldas.

-No sé de que hablas- respondió Alicia con tranquilidad.

-Si lo sabes- gritó Teresa fuera de si al tiempo que la apuntaba con una pistola.

Todo el mundo se quedo callado en ese momento, solamente se oía a los pájaros volar de unos árboles a otros. Alicia estaba calmada, sabía que iba a morir, lo sentía y por esa razón, como nada importaba, se movió. Empezó a dar patadas y puñetazos al aire dejando a todos lo presentes pasmados, hasta que gritó y las dirigió hacia la portadora de la pistola. Comenzaron una pelea, se tiraban del pelo rodaban por el prado, como dos personas a las que se les habían cruzado los cables, algo que no se distanciaba mucho de la realidad.

La pistola de Teresa salió disparada en algún momento y Pedro aprovechó para cogerla, poco después ambas chicas pararon de pelear y, aunque estaba exhausta, Alicia se levantó y fue al encuentro de Pedro. Por desgracia había alguien más, como no podía ser de otra forma se encontró cara a cara con John.

-Tu familia es especial, ambas partes tienen un coeficiente intelectual superior a la media, muy superior, al juntarse podían pasar muchas cosas diferentes, alguien normal, alguien algo superior, o tú. Más bien lo que creíamos que tú eras, la hija mayor debía de ser poseedora de una inteligencia nunca vista hasta el momento, todo indicaba a que era así, con lo que le inyectamos a tu madre durante el embarazo debería de haber sido así,  creíamos que aún no se había manifestado, pero no lo tienes-dijo John calmadamente.

 Los ayudantes se acercaron formando una especie de tapón que les impedía la visón de cualquier otro cosa distinta de aquellos cuerpos, comenzaron a gritar ordenes unos a otros y Pedro supo que era el momento de actuar.

-Todo el mundo quieto, acercaros un centímetro más y os juro que la mato para que os quedéis sin plan y tengáis que buscar otra forma de joder la vida de la gente- gritó Pedro apuntando a Alicia directamente en la cabeza.

Fue como si todo se volviera negro, solo se oían disparos, y gritos desgarradores que hacían que el corazón se encogiera. Alicia estaba agachada detrás de una roca, había conseguido llegar a ella en el momento del comienzo del caos. Pedro, por el contrario, no tuvo tanta suerte y fue esposado y metido en un camión que lo llevaría a cualquier parte.

Puede que fuera la adrenalina, pero en ese momento Alicia sintió como desaparecía la pasividad, no iba a dejar que la mataran. Iba a luchar.

Se levantó, salió de detrás de la roca y fue directa al caos, pero antes de poder si quiera acercarse sintió como era esposada y como una jeringuilla se hundía en su brazo haciendo que perdiera la conciencia de nuevo.

Cuando despertó estaba atada a una camilla, intentó forcejear pero fue completamente inútil. John apareció a los pocos minutos y se sentó al lado de la camilla.

-Tenia grandes planes para ti, cuando te hiciera cooperar ayudarías a los técnicos y crearíais lo necesario para acabar con todos nuestros enemigos. Ahora, sin embargo, eres completamente inútil y sabes demasiado, ¿qué se supone que debo hacer contigo?

-Dejarme salir de este sitio para que pueda volver a mi vida es una buena opción- aventuró Alicia siguiéndole el juego.

-Eso no va a ocurrir del todo, tengo en mi poder un suero capaz de borrarte la memoria. Así podrías volver a tu vida de siempre sin ningún recuerdo que nos involucre- contestó John.

-Lo dices como si mi opinión tuviera valor, ¿de verdad crees que a estas alturas me importa algo de lo que me puedas hacer? Lo único que espero es no volver a verte jamás.

-Jamás digas jamás querida Alicia, jamás digas jamás.
*
-Tenemos que llamar a emergencias, lleva casi media hora inconsciente-dijo Javier

-¿Y qué les decimos? ¿Qué no la despierten porque está recordando lo que le obligaron a olvidar?

Estaba escuchando voces, quería incorporarme y abrir los ojos pero una parte de mi seguía aún en otro mundo.

-Está llorando,¿por qué está llorando? Dame un móvil ahora mismo- ordenó Pedro

-Espera, se está moviendo, creo que recupera la conciencia.

-Échale más agua, puede que ahora funcione.

-Parad...parad es...estoy aquí- dije lentamente.

-Alicia abre los ojos, no estarás aquí hasta que no los abras- contestó Javier con urgencia en la voz.

Poco a poco fui abriendo los ojos, estaba tumbada en el suelo del baño, rodeada de toallas húmedas y con el rostro y parte del cuerpo empapados. Ahora lo del agua tenía más sentido.

Lentamente conseguí incorporarme y entre los dos me llevaron con un cuidado excesivo al salón y me obligaron a comerme un donut, algo que no consiguió sacarme de mi estado de estupefacción.
Estaba confundida, muy confundida, y alterada, además era incapaz de creer que todo eso hubiese pasado.

-¿Qué pasó después de que te metieran en el camión?- le pregunté a Pedro

-Me llevaron a una de sus bases y de una forma que no incumbe a nadie conseguí escapar, ¿cómo sabes eso?

-Lo vi todo desde una perspectiva exterior, como si estuviera viendo una película. Hay algo que necesito saber, ¿John está muerto?

-Nadie lo sabe, se encuentra desaparecido, puede estar en cualquier parte-contestó Javier.

-Creo que debo irme a casa y asimilar todo lo que pasó en aquel tiempo- dije de golpe.

Para mi total sorpresa ninguno dijo nada, se levantaron y fuimos hasta el coche de Pedro. No entendía que pintaba allí Javier ni que era lo que estaban planeando, pero mi cansado cerebro había tenido bastantes elucubraciones por un día y decidí que era el momento de dejarlo estar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vuestros comentarios me ayudaran a mejorar, y me animaran a publicar cuando no me apetezca o este triste, vuestra opinión me importa mucho :)
Eso si siempre comentando con respeto y sin insultos.