martes, 30 de septiembre de 2014

Capítulo 36: Nosotros + Epílogo

¡Hola lectores! Aquí está el capítulo final, ¿suena raro verdad? Después de casi dos años de andadura por el mundo blogger aquí se termina una etapa de mi vida. En realidad hace ya unos cuantos días (bastantes) que lo tengo escrito, pero no me atrevía a publicarlo, no me gustaba, solo le encontraba fallos, pero supongo que también era porque no quería que esto se acabara.
Ha sido un tiempo maravilloso, cuando creé este blog nunca pensé que llegaría a escribir una historia, realmente nunca antes había escrito nada. A pesar de que muchos capítulos son un poco penosos de más (sobretodo los primeros) siento algo de orgullo cuando los leo, puede que algún día la reescriba entera pero por el momento la voy a dejar reposar.
Tampoco había pensado que duraría tanto, al principio iba a a ser una historia corta de no más de cinco capítulos, se me fue un poco de las manos...
Quiero agradecer a todas las personas que alguna vez decidieron hacer click y visitar el blog, a todos los lectores, a las personas que con sus comentarios me daban ánimos y me hacían sonreír. Este capítulo es para todos vosotros.
Y aunque mis ausencias (muchas y largas) han hecho que esto este muy muerto me prometí a mi misma que acabaría la historia y lo hice.
Puede que esto suene a despedida y no tengo claro si de verdad lo es, no tengo intenciones de cerrar el blog por el momento, no sé si darle otro uso (había pensado en hacer reseñas pero... no me convence la idea), si al final hago algo lo veréis.
Pase lo que pase voy a seguir escribiendo, me gusta. Es así de simple, sin importar lo mal o lo bien que se me de. Por ahora no tengo ni ganas ni ilusión para crear un blog nuevo para otras nuevas historias, y creo que este está más que usado en ese aspecto, sin embargo tampoco lo descarto.
En fin no sé que más decir, así que os dejo con el capítulo 36 y con el epílogo (si son las dos cosas porque si las hubiese separado no la terminaba ni en otros dos años) y como siempre espero que os guste y que comentéis :)
P.D: Si os habéis leído todo el rollo tenéis un lugar en mi corazón ^^

Hubo una época, cuando tenía alrededor de ocho años, en la que a mi madre le dio por tejer. Tejía de todo, bufandas, gorros, jerséis... a mi me encantaba una bufanda en distintos tonos verdes, la llevaba a todas partes durante el invierno, era como tener un trozo de mi casa cuando iba al colegio o a cualquier parte. Ahora mismo me gustaría tener algo parecido, algo con lo que identificarme aunque solo fuera por un par de segundos.

  Eso fue lo último que cruzó mi mente antes de caer en un inquieto sueño que fue interrumpido por los gritos de un par de locos destrozando una de mis canciones favoritas, Do I Wanna Know de Arctic Monkeys, sus gritos provocaban que la canción me retumbara en la cabeza, pero a pesar de eso me uní a sus cánticos. “Crawling back to you, Even thought of calling when you’v had a few? Cause I always do, Well baby I’m too busy being yours to fall for somebody new, Now I’ve thought it through, Crawling back to you”

  En cuanto la canción acabó no pude evitar que me diera la risa, era como si saliera de lo más profundo de mi. No sabía porque reía, supuse que por no llorar, pero a los pocos segundos los dos me imitaron ignorando que sonase como una psicópata.

-¿Y bien? ¿Dónde vamos?- pregunté una vez conseguí calmarme.

-Es una sorpresa, si te lo dijera no tendría ninguna gracia- respondió Pedro.

  El coche siguió su tranquilo camino y volví a quedarme dormida con el suave sonido del motor de fondo.

  Algo parecido a olas rompiendo en el mar hizo que abriera los ojos de golpe, un mar enfurecido se veía a través de las ventanillas y era incapaz de creer que estuviera allí. Recordaba ir a ese mismo lugar en una excursión del colegio, siempre me había gustado ver las olas chocar contra las piedras, el color turbio del mar en las zonas profundas, y la enorme sensación de vértigo al estar a punto de caer en ellas. Lo que no entendía era como ellos habían descubierto este lugar, no recordaba habérselo mencionado a ninguno de los dos. Por una vez no me importó en absoluto.

  Empecé a caminar por el sendero claramente marcado hasta llegar al final del cabo, la sensación era abrumadora pero no me moví. Me quedé quieta con los ojos cerrados mientras escuchaba el sonido de las olas y sentía el olor del mar penetrar en mis fosas nasales. Fue como si el simple hecho de estar allí limpiara mi mente haciendo que las ideas se aclaran y volviera a tener el control sobre ellas.

  Javier apareció a mi lado sacándome de mis pensamientos, sin palabras, solo agarró mi mano alejándonos de aquel lugar algo peligroso para terminar sentados en el medio del polvoriento camino.

-Deberíamos hablar, en algún momento- dijo titubeante.
-No sé realmente de que quieres hablar- respondí con cansancio.

-¿Te dice algo la palabra nosotros?

-Ya no hay un nosotros Javier, lo hubo no lo negaré, pero seguiste adelante, rehiciste tu vida con otra chica y no te culpo. Desaparecí olvidándote, olvidándonos.

  Notaba las palabras amargas al salir de la garganta, pero sentía que era lo que debía hacer. No podía volver cuatro años atrás en el tiempo, era tarde para ese nosotros por el que en aquel tiempo hubiera dado cualquier cosa. Sin embargo no lo hacía ahora. Somos personas diferentes a aquellos jóvenes que intentaban tener una vida normal a pesar de vivir bajo amenazas. Él tenía una novia a la que seguro que quería y yo, bueno, yo me había mudado, trabajaba a tiempo parcial en una cafetería, estudiaba algo que me gustaba, y lo más importante, era feliz. Más bien creía serlo hasta hacía un par de días, ahora ya no podía estar segura.

-¿Estás dejándome otra vez?-preguntó después de un largo silencio.

-No creí que hubiésemos vuelto en ningún momento, yo no salgo con chicos con novia.

-Deja a Marta fuera de esto, esto es entre tu y yo, entre nuestros sentimientos, esos que nunca llegaron a irse en todo este tiempo.

  Antes de poder replicar agarró mi cara entre sus manos y me besó. Era totalmente consciente de lo que estaba haciendo. Era consciente de su mano en mi pelo, de cómo nuestras bocas intentaban decir lo que nosotros no podíamos, de cómo sentía el muro que protegía mi corazón desmoronándose una vez más.

-De ningún modo iba a dejarte marchar de nuevo sin despedirme- dijo separándose abruptamente.

  Después de aquello volvimos al coche y Pedro siguió conduciendo hasta llegar a mi casa. Ahí me despedí de él y le di las gracias por todo lo que había hecho por mi, tanto en el pasado como ahora. Antes de empezar a caminar di una última mirada en esa dirección para encontrarme con los ojos de Javier, observándome como tantas veces hizo, se despidió con un ligero movimiento de cabeza y el coche siguió su camino. Ahora era el momento de que yo siguiera el mío.

  Me pasé varios días llorando sin control, me dormía llorando y me levantaba llorando. Nadie entendía el motivo, ni yo misma lo hacía, hasta que una semana después me desperté con los ojos completamente secos y una enorme sonrisa en la boca. Ese día salí a la calle por primera vez en un tiempo, salí a pasear, hice la compra, cociné uno de mis platos favoritos, llamé a mis preocupados amigos y salimos a celebrar el fin de las lágrimas y del verano.

Epílogo

  La vida es más complicada de lo que la sociedad intenta hacer creer. No es justa, y lo de que a las personas buenas deberían sucederles cosas buenas es una completa mentira.

  Durante cuatro años sentí como si mi vida fuera un puzzle sin resolver, como si le faltara una pieza para conseguir la visión global y lograr entenderlo todo. Aquel día obtuve esa visón, fue exactamente eso, encontrar la pieza que faltaba.

  A veces me preguntaba que habría pasado si John nunca se hubiese cruzado en mi vida, si nunca le hubiera escrito una carta a Lucas, si él nunca fuese secuestrado, si nunca hubiera hablado con Javier si mi padre hubiese sido una persona normal.

  Las decisiones son lo que nos determinan, lo que nos hacen ser como somos y por mucho que nos gustaría no podemos controlar el destino ni retroceder en el tiempo para evitar los errores.


He sido valiente, he tenido miedo, he reído, he llorado, he odiado, he amado, pero por encima de todo he vivido.


Y esto ha sido todo queridos amigos, aquí se acaba la historia que empecé en diciembre de 2012 y termino este último día de septiembre de 2014 justo antes de empezar una nueva etapa de mi vida que puede depararme muchas cosas diversas.

P.D2: Esta es la canción que cantaban Alicia, Javier y Pedro.





Y ahora si que me despido, muchos besos y que os vaya muy bien (si me estoy poniendo emotiva) ;)